Los rebeldes islamistas de Mali destruyen los monumentos de Tombuctú

Varias tumbas de más de 500 años de antigüedad han sido destruidas en los últimos días por militantes islámicos, ignorando los llamamientos de la comunidad internacional a respetar esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los rebeldes tuareg que se han hecho con el control de toda la región norte de Mali con ayuda de activistas islamistas vinculados a Al-Qaeda ignoraron las peticiones de la comunidad internacional y volvieron a atacar varios de los monumentos históricos presentes en la ciudad de Tombuctú, incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Tras haber destruido el sábado tres antiguas tumbas de santos musulmanes, los islamistas habrían continuado atacando y destruyendo en las últimas horas varios mausoleos en el cementerio de Djingareyber, según confirmaron testigos en la zona, continuando así con la ola de destrucción desatada contra muchos santuarios y antiguas tumbas que los radicales islámicos consideran incitan a la idolatría.

Tanto el gobierno legítimo de Mali con la comunidad internacional ya habían expresado su consternación e indignación después de que los militantes islámicos destruyeran el sábado las tumbas de Sidi Mahmud, Sidi Moctar y Alfa Moya, y el domingo atacaran el mausoleo dedicado a Cheikh el-Kebir ante la impotencia de los propios habitantes de esta pequeña ciudad en medio del desierto del Sáhara, apodada la «Ciudad de los 333 santos» y antiguo centro caravanero de la región.

El movimiento rebelde encabezado por los tuareg de las regiones desérticas septentrionales de Mali declaró a principios de abril oficialmente la independencia del norte del país bajo un nuevo estado llamado «Azawad». Los rebeldes contaron con la ayuda de movimientos islamistas locales vinculados a Al-Qaeda así como de armamento procedente del reciente conflicto en Libia y se aprovecharon del caos político en que se vio inmerso Mali tras un golpe de estado que tuvo lugar el de marzo en la capital, Bamako, ubicada en el extremo meridional del país y muy alejada de las regiones desérticas habitadas por los tuareg.

Los rebeldes tuareg tomaron el control de las vastas regiones desérticas del norte de Mali al norte de la ciudad de Mopti, incluyendo ciudades como Tombuctú, la más grande de la región y que hasta hace poco contaba con un creciente turismo por sus espectaculares construcciones en adobe, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1988 por la UNESCO, que ahora ha incluido a Tombuctú entre las ciudades con patrimonio en peligro debido a la violencia que atraviesa la región y de que ya el pasado mayo los islamistas destrozaran otra tumba fechada en el siglo XV.

Se teme también por la suerte de miles de manuscritos pre-islámicos y medievales custodiados en la ciudad, considerados auténticos «tesoros» de sabiduría y que contienen textos de valor histórico incalculable sobre religión, astronomía, música, o ciencia, y que los islamistas que controlan ahora la región consideran blasfemos.