El ejecutivo conservador habría llegado a un acuerdo con la oposición laica para la creación de un gobierno de transición que celebre nuevos comicios y saque al país de la actual crisis política.
El gobierno conservador de Túnez encabezado por la formación islamista moderada Ennahda aceptó el sábado presentar la dimisión de su ejecutivo y la creación de un gabinete de transición que lleve a unas elecciones anticipadas, como solución a la crisis política que vive el país en los últimos meses.
Las negociaciones, en las que ha mediado el poderoso sindicato UGTT, pretendían acabar con la tensión política entre la coalición de gobierno dirigida por Ennahda y la oposición predominantemente laica, que acusa a Ennahda de imponer una islamización en un país con una larga tradición de laicismo en el Magreb y el mundo árabe. La lucha entre islamistas y laicos se plasmó en la redacción de la nueva Constitución para el país, donde finalmente no se incluyó ninguna referencia a la Sharia –ley islámica- como pretendían los primeros, y ha llevado a la paralización en la práctica del funcionamiento de la Asamblea Constituyente.
Según el acuerdo anunciado, el lunes o martes –a más tardar- de la semana que viene se iniciaría un proceso de diálogo de hasta tres semanas de duración, tras el cual el actual ejecutivo de Ennahda dimitiría para abrir paso a una administración independiente de transición, que se encargaría de convocar y organizar unas nuevas elecciones en el plazo de un mes.
La crisis política en Túnez, que amenazaba con paralizar las instituciones del país, estalló especialmente a raíz de una serie de asesinatos políticos a manos de islamistas radicales contra destacadas figuras de la oposición laica, especialmente tras la muerte por disparos a la salida de su domicilio del líder del Partido del Movimiento del Pueblo, Mohamed Brahmi. Su fallecimiento desató protestas de la oposición por todo el país exigiendo la renuncia del gobierno de Ennahda, al que consideraban responsable de favorecer los asesinatos.
Pese a todo la transición en Túnez desde el derrocamiento en 2011 de su ex presidente Zine al-Abidine Ben Ali –un hecho que desencadenó la llamada “Primavera Árabe” en toda la región- ha sido predominantemente pacífica comparada con la de Egipto o con la guerra civil que vivió la vecina Libia, donde el débil nuevo gobierno del primer ministro Ali Zeidan debe enfrentarse a numerosas divisiones internas y facciones rivales.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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