Sillyon, la ciudad en Anatolia que Alejandro Magno no pudo conquistar

La ciudad, que alcanzó su esplendor bajo el Imperio Bizantino, se mantuvo inexpugnable durante siglos hasta que en 1207 fue conquistada por los turcos selyúcidas.

Arqueólogos turcos han comenzado las excavaciones en las ruinas de Sillyon, una ciudad de 3.000 años de antigüedad situada en el distrito de Serik -en la provincia de Antalya- famosa porque el mismo Alejandro Magno fue incapaz de conquistarla durante su campaña en Asia Menor (Anatolia).

«La existencia de esta antigua ciudad es conocida desde el siglo XVIII, pero hasta ahora no se habían llevado a cabo estudios científicos. 2020 será el año de Sillyon«, aseguró Murat Taşkıran, académico de la Universidad de Pamukkale y jefe del equipo de arqueólogos que trabajará en el lugar, compuesto por 30 expertos.

Construida sobre una colina en forma de mesa de 235 metros de altura que domina la Llanura de Antalya, Sillyon ha visto pasar a numerosos pueblos e imperios, desde la civilización persa o helenística hasta romanos, bizantinos, selyúcidas u otomanos. Actualmente es posible ver a simple vista los restos de un teatro romano, un castillo, unas termas, una torre y un templo en una parte de la ciudad, y un antiguo cementerio musulmán y una pequeña mezquita en otro lado.

En concreto en el cementerio musulmán se han identificado 250 tumbas antiguas, y está considerado como uno de los más antiguos catalogados. La ciudad fue un importante bastión del Imperio Persa y pasó a la historia por la resistencia frente a los ejércitos de Alejandro Magno, que durante su campaña contra los persas fue incapaz de conquistarla.

En tiempos bizantinos, resistió también a las incursiones árabes

«Desde tiempos helenísticos la ciudad destaca por su sistema defensivo. Sillyon es una de las escasas ciudades que Alejandro no pudo tomar. Ocurrió lo mismo en tiempos bizantinos: en los siglos VIII y IX, todas las incursiones árabes fueron repelidas«, explicó Taşkıran. «Sillyon es como un libro cerrado. Es una ciudad que, tras la excavación, contestará a todas nuestras preguntas», subrayó el académico.

De hecho desde tiempos antiguos las impresionantes defensas de Sillyon ya tuvieron fama de inexpugnables. Situada cerca de Attaleia (Antalya), su fundación es incierta; se menciona su existencia por primera vez hacia el 500 a.C., pero pasó desapercibida en los registros históricos hasta el año 333 a.C.

Fue en esa fecha cuando, según el historiador greco romano Arriano de Nicomedia, Alejandro Magno tuvo que levantar el asedio de la ciudad tras intentar un primer asalto contra sus defensas; Arriano cuenta que Sillyon estaba bien fortificada y estaba defendida por una importante guarnición compuesta por mercenarios y «bárbaros nativos».

Sillyon vivió su esplendor bajo Bizancio, hasta la conquista selyúcida

Ampliada por los seléucidas -herederos de Alejandro Magno- la ciudad destacó por acuñar su propia moneda desde el siglo III a.C. hasta el reinado del emperador romano Aureliano, a finales del siglo III d.C. En el período bizantino adquirió gran importancia y es mencionada en las crónicas por ser el lugar donde una tormenta destruyó toda una flota árabe a finales del año 677 tras el frustrado asedio a Constantinopla.

Aparte de eso, los bizantinos aprovecharon sus defensas y su posición estratégica, estableciendo en Sillyon a un representante imperial que complementaba al strategos del Thema de los Cibirreotas. Desde Sillyon partía además una importante vía pública que conectaba la costa sur de Asia Menor (Anatolia) con Nicea y Constantinopla.

La importancia de Sillyon creció hasta el punto de eclipsar a la vecina Perge, pasando a convertirse en sede de un obispado. Tras la toma de Constantinopla por los Cruzados en 1204 y el traslado de la capital imperial bizantina a Nicea, la ciudad cayó en 1207 junto con el resto de la región de Panfilia en manos de los turcos selyúcidas.

Los selyúcidas rebautizaron Sillyon como Karahisar-Tekke, manteniendo su importancia estratégica para el control del sur de Anatolia aunque perdiendo progresivamente población. Las ruinas de la que fuera la única ciudad que Alejandro Magno no pudo conquistar, fueron documentadas hacia 1862 por el orientalista francés Pierre Trémaux.