Localizan 700 kilos de explosivos en un vehículo sirio al sur de Turquía

Efectivos de la policía turca desactivaban el domingo en el distrito fronterizo de Reyhanlı una bomba colocada bajo un vehículo perteneciente a un antiguo miembro del Ejército Libre Sirio.

Las fuerzas de seguridad turcas localizaban y desactivaban el domingo un dispositivo compuesto por entre 600 y 700 kilos de explosivos preparados para ser detonados por control remoto y colocados bajo un vehículo en la provincia fronteriza de Hatay, al sur de Turquía.

Según informó a la prensa el gobernador de la provincia, Ercan Topaca, fueron agentes de la policía que patrullaban una calle en el distrito de Reyhanlı -fronterizo con Siria- las que localizaron bajo un vehículo con matrícula siria un paquete sospechoso. Tras acordonar la zona, equipos de artificieros procedían a desactivar el artefacto, que resultó estar compuesto por dos bombas adheridas a los bajos del coche con imanes y preparadas para ser detonadas por control remoto.

Topaca indicó que las primeras averiguaciones han señalado al propietario del vehículo como un antiguo comandante del Ejército Libre Sirio (ELS) que huyó a Turquía y llevaba viviendo unos tres meses en la zona por disensiones internas con otros miembros de la organización rebelde, que combate al régimen de Bashar al-Assad y al Estado Islámico.

“Se trata de un antiguo comandante del ELS que recientemente se mudó a Turquía tras abandonar la unidad que comandaba”, afirmó el gobernador. “Nuestra investigación respecto a este suceso continúa, pero pensamos que es muy probable que esto haya sido causado por una disputa en el seno del ELS o una venganza”, añadió Topaca.

Reyhanlı ya vivió en mayo de 2013 uno de los atentados terroristas más mortales de la historia de Turquía, cuando dos coches bomba explotaron frente a la oficina de correos y el ayuntamiento de la localidad dejando 51 muertos y unos 140 heridos. La autoría de los ataques nunca fue esclarecida por completo, y si bien en un primer momento el gobierno turco la atribuyó a los servicios secretos sirios, meses más tarde el Estado Islámico de Siria y el Levante, por entonces una rama de a Al-Qaeda en la región, se atribuyó la autoría.