El terrorismo le ha costado a Turquía más de 400.000 millones de euros

Un estudio económico evalúa los cuantiosos gastos que el Estado turco ha tenido que realizar desde 1986 hasta 2012 para combatir el terrorismo y las actividades del PKK.

Coincidiendo con el anuncio realizado el fin de semana por el líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, para convocar una conferencia de la organización armada que marque un acuerdo para deponer las armas, informaciones difundidas por varios diarios turcos afirman que el país ha gastado en las tres décadas que ha durado el conflicto 1,2 billones de liras –unos 426.000 millones de euros– en combatir el terrorismo, por lo que el fin de la violencia podría tener un impacto significativamente positivo en la economía turca.

Hasta el año 2012, cuando comenzó la última ronda de conversaciones entre Ankara y el PKK, el Estado turco había gastado unos 162.000 millones de liras en defensa según datos oficiales, una cantidad equivalente en la actualidad a 175.000 millones de euros: es una cifra que podría haberse dividido casi por la mitad si el país no hubiese tenido que destinar grandes sumas del presupuesto a combatir a los militantes del grupo terrorista y sus actividades, incluyendo atentados, sabotajes, secuestros, etc.

Ese gasto repercutió también en las necesidades de financiación del Estado, que supusieron entre 1986 y 2012 un gasto en intereses de unos 567.000 millones de euros; con un gasto más reducido combinado con una prima de riesgo menor por la ausencia de terrorismo, Turquía podría haberse ahorrado unos 28.000 millones de euros, según los expertos, que estiman que el PIB del país podría haber crecido en los últimos treinta años un 0,5% más cada año sin el conflicto con el PKK. En el período que va desde 1986 hasta 2012, se estima que la merma en el desarrollo de la economía turca rondaría los 816.000 millones de euros.

Otro factor a tener en cuenta es el de los numerosos desplazados por el conflicto a lo largo de estos años, especialmente en el sureste, donde muchos habitantes de la región huyeron a las grandes ciudades del oeste como Estambul o İzmir en busca de seguridad y mejores condiciones de vida. Sólo en ayudas sociales a las familias desplazadas el Estado turco gastó entre los años 1986 y 2012 unos 27.000 millones de euros. Igualmente afectados resultaron los ingresos por turismo, con unas pérdidas calculadas en más de 42.000 millones de euros.