Las revueltas se extienden por Libia y Bahréin

Al menos 4 personas fallecieron en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Libia entre manifestantes que participaban en una protesta contra Gadafi y las fuerzas de seguridad libias.

Al menos cuatro personas fallecieron el miércoles en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Libia entre manifestantes que participaban en una protesta contra Gadafi y las fuerzas de seguridad libias, mientras en Bahrein la policía disparó este jueves contra los manifestantes acampados en la capital, matando a varios de ellos.

Fuerzas del Ministerio del Interior libio y milicias revolucionarias pro-Gadafi dispersaron a balazos una protesta pacífica contra el dirigente libio -que lleva 40 años en el poder- en la ciudad de Al Baida, al este de Libia, causando «al menos cuatro muertos y varios heridos», según aseguró en un comunicado Libya Watch, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Londres.

También varias páginas de la oposición libia en el exilio confirmaron al menos cuatro muertos entre los manifestantes por disparos de bala, mientras que la organización libia Human Right Solidarity, con sede en Ginebra, dijo por su parte que según testigos presenciales los francotiradores situados en los tejados habían matado a 13 manifestantes y herido a decenas de ellos.

Mientras en el Golfo Pérsico, en el pequeño reino de Bahrein, la policía atacó este jueves a los manifestantes que permanecían acampados en el centro de la capital y mató al menos a tres de ellos. «¡Nos están matando!», gritaba un hombre mientras la policía avanzaba en la madrugada del jueves por la Plaza de la Perla de la capital, Manama, dispersando a miles de personas que habían pasado tres días acampados emulando las manifestaciones en la Plaza Tahrir de El Cairo (Egipto).

La familia real de Bahrein, fiel aliada de Arabia Saudí, parece haber intentado poner fin así al creciente descontento en este pequeño país del Golfo Pérsico, que además de ser un importante centro bancario alberga una base de la marina de EE.UU. El descontento en este pequeño pero estratégico archipiélago crece entre una población mayoritariamente chií gobernada por una familia real y una minoría que profesan la corriente sunní del Islam.