Las reservas de agua de Estambul, en niveles críticos

Las reservas de agua que abastecen a Estambul están por debajo del 20%, su peor nivel en 15 años. Los políticos culpan al cambio climático, pero los expertos señalan a la falta de previsión.

Las reservas de agua en los pantanos que abastecen a Estambul continúan preocupando por su descenso continuo y se encuentran en niveles críticos, debido principalmente al descenso de las lluvias y la nieve que se ha producido este año en la región.

A pesar de los llamamientos a la calma de las autoridades, y de que desde el ayuntamiento metropolitano de la ciudad insisten en que las reservas son suficientes para garantizar el suministro sin restricciones durante varios meses, los datos ciertamente son alarmantes y muestran que los embalses de la provincia de Estambul se encuentran de media a sólo el 19,79% de su capacidad, su nivel más bajo de los últimos 15 años.

Según cifras de la Administración de Aguas y Alcantarillado de Estambul (İSKİ), reservas como la de Sazlıdere se encuentran a sólo el 5,33% de su capacidad, mientras que el embalse de Darlık es el que a fecha actual se encuentra al máximo nivel, alcanzando el 46,46%. El resto de embalses oscilan entre el 21% y el 29%.

Si se tiene en cuenta que las presas y embalses que abastecen de agua a Estambul tienen una capacidad total para almacenar 868.6 millones de metros cúbicos de agua, y que actualmente sólo albergan en total unos 166 millones de metros cúbicos, se entiende la preocupación de muchos expertos por los bajos niveles de agua en una metrópolis con 16 millones de habitantes y que consume diariamente 2,8 millones de metros cúbicos de agua.

¿Cambio climático, o falta de previsión?

Aunque la falta de precipitaciones a consecuencia del cambio climático es en buena parte responsable de este problema, tampoco hay que olvidar la falta de previsión de las autoridades; de hecho, muchos expertos consultados por la prensa turca subrayan que el calentamiento global sólo está agravando y acelerando un problema que ya se veía venir, y es la creciente demanda de agua en una enorme urbe como Estambul.

Es más: una crisis de este tipo se veía ya venir en los últimos años; así por ejemplo si el 4 de enero de 2019 las reservas de los embalses de Estambul se encontraban al 83,25% de su capacidad, un año más tarde -4 de enero de 2020- las reservas de agua sólo alcanzaban el 39,02%. Ya entonces se alertó sobre un posible problema de abastecimiento si no se producían precipitaciones suficientes antes del verano. Finalmente hemos llegado al 4 de enero de 2021, con las reservas por debajo del 20%.

Aunque el ahorro de agua puede ser una solución temporal a corto plazo, muchos expertos señalan también otro factor determinante a mejorar para evitar derrochar agua: la red de distribución, compuesta por 22.000 kilómetros de tuberías. Un reciente estudio publicado en medios de Turquía advertía que más del 22% del agua suministrada a Estambul ni siquiera llega a su destino debido a las fugas de agua.