El gobierno turco designó a última hora del viernes al antiguo responsable de la gendarmería como el nuevo Jefe del Estado Mayor, después de que toda la cúpula militar turca dimitiera.
El gobierno turco designó a última hora del viernes al antiguo responsable de la gendarmería como el nuevo Jefe del Estado Mayor, después de que toda la cúpula militar turca -incluyendo los comandantes de las fuerzas de tierra, mar y aire- dimitieran en bloque de sus cargos en las Fuerzas Armadas de Turquía.
El antiguo comandante general de la gendarmería, Necdet Özel, fue nombrado el viernes por el gobierno como nuevo Comandante de las Fuerzas Terrestres y Jefe del Estado Mayor en funciones, después de que su antecesor, Işık Koşaner, así como los comandantes de las fuerzas aéreas, navales y terrestres de Turquía presentaran su dimisión irrevocable tras una disputa con el gobierno por el nombramiento de nuevos generales en el ejército.
«Las Fuerzas Armadas Turcas (TSK, por sus siglas en turco) continuarán desempeñando su labor con un espíritu de unidad», declaró la oficina del primer ministro en un comunicado hecho público el viernes después de que los cuatro principales comandantes del ejército renunciaran en protesta por sus desavenencias con el gobierno del AKP. La nota de prensa, en la que se mencionaba también el nombramiento del general Özel como nuevo comandante supremo de las TSK, confirmaba además una reunión del Consejo Supremo Militar (YAŞ) prevista para el lunes en la que se decidirán los nuevos nombramientos en las fuerzas armadas.
Necdet Özel fue de hecho el único comandante de alto rango que no se sumó a la renuncia anunciada por su predecesor en el puesto, Işık Koşaner. Tras reunirse el viernes por la tarde con el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan en la sede del gobierno, ambos acudieron al palacio presidencial de Çankaya, en Ankara, donde mantuvieron un encuentro con el Presidente de la República Abdullah Gül y discutieron los últimos acontecimientos tras la dimisión de la cúpula militar.
Erdoğan negó a los periodistas ninguna relación entre las dimisiones y la reunión prevista del Consejo Supremo Militar para el lunes, asegurando que no se habían producido tensiones entre los comandantes del ejército y el gobierno y que los nombramientos de nuevos generales que vayan a hacerse el lunes ser harán de acuerdo a la ley.
La renuncia de los cuatro máximos comandantes de las Fuerzas Armadas Turcas, un hecho sin precedentes en la historia del país euroasiático, parece indicar sin embargo todo lo contrario y evidencia el malestar del ejército turco, que no ve con buenos ojos el procesamiento de varios oficiales acusados de pertenencia a organizaciones nacionalistas o golpistas (Ergenekon, Balyoz…), o las limitaciones impuestas a las atribuciones de la justicia militar tras las últimas reformas constitucionales.
Desde la llegada al poder en 2002 del partido AKP del primer ministro Erdoğan, la detención y enjuiciamiento de decenas de militares -retirados o en servicio- y su relación con tramas golpistas y pseudo-mafiosas, ha contribuído a socavar el prestigio del ejército en la sociedad turca, y ha marcado todo un punto de inflexión en un país donde los militares durante décadas han actuado a sus anchas y han ejercido un «tutelaje» de la política turca heredado de los tiempos de Atatürk. El procesamiento por tribunales civiles de militares y su sometimiento a los dictámenes del gobierno hubiera parecido algo prácticamente imposible en Turquía hace 15 años, y en su mensaje de despedida, Koşaner dio a entender de forma más o menos evidente que su renuncia como jefe del ejército respondía precisamente a estos procesos judiciales en marcha en Turquía.
A ello se añade el hecho de que estas dimisiones se han producido pocas horas después de que un tribunal acusase formalmente a 22 detenidos, incluyendo varios generales y oficiales del ejército, de organizar una campaña por internet para socavar la credibilidad del gobierno.
La gota que ha colmado el vaso ha sido la cuestión del nombramiento y promoción de nuevos generales en las TSK. El año pasado por estas fechas Turquía ya fue testigo de tensiones entre la cúpula militar y el gobierno del AKP cuando el Estado Mayor quiso promover a varios generales y almirantes que se encontraban pendientes de procesos judiciales, acusados de supuesta pertenencia a las citadas tramas golpistas en las que estaban implicados miembros del ejército. El ejecutivo presidido por Erdoğan sin embargo se opuso, y los militares no osaron protestar debido al amplio apoyo con el que cuenta el AKP en las urnas.
El Consejo Supremo Militar (YAŞ) se reúne todos los años en agosto para decidir los ascensos y destituciones en las fuerzas armadas turcas. El gobierno ya había anunciado su intención de oponerse a la promoción de 41 militares en activo propuestos por el Estado Mayor debido a que todos ellos están siendo investigados por vínculos con organizaciones golpistas.
En Turquía hay actualmente 195 miembros o ex miembros del ejército procesados sólo por el caso «Balyoz», un plan supuestamente elaborado en 2003 durante una reunión militar en la que se pretendía llevar a cabo una serie de atentados selectivos con el objetivo de sembrar el caos, desprestigiar al recién electo gobierno del AKP, y facilitar que los militares se hiciesen con el control del país.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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