Israel y Siria negociarán en la misma mesa con intenciones diferentes

Israel inició esta semana negociaciones con Siria con la secreta esperanza de modificar los equilibrios en Oriente Medio -contrarrestar la influencia de Irán y neutralizar las ofensivas de los movimientos radicales-, mientras Damasco espera romper su aislamiento.

El anuncio del miércoles de unas negociaciones indirectas sirio-israelíes bajo la mediación de Turquía desató especulaciones sobre los motivos de Israel y Siria para reanudar unos contactos interrumpidos hace ocho años.

Como dijo en su momento Chu En-Lai, el primer ministro de la China de Mao, «las dos superpotencias (se refería a EEUU y la ex URSS) duermen en la misma cama pero tienen sueños diferentes».

En el caso de Siria e Israel, sus «sueños» son diametralmente opuestos pero ahora parecen compartir al menos el mismo interés por lograrlos, con unas negociaciones de las que esperan obtener ventajas a nivel interno además de internacional.

Siria pretende desde siempre la restitución de los altos del Golán, el territorio conquistado por el ejército israelí en 1967 y anexado por Israel en 1981. Esta exigencia paralizó en el 2000 las negociaciones con vistas a una paz entre ambos países, oficialmente en guerra desde 1948.

El territorio no tiene ninguna connotación religiosa para Israel, pero sí una gran importancia estratégica, ya que domina toda la Galilea y además proporciona al Estado hebreo el 40% de sus suministros de agua.

Precisamente fue el rechazo israelí a abandonar la orilla noroeste del lago Tiberíades, del que Israel saca su agua, el que causó la parálisis, pues los sirios querían el control total de las riberas de esa inmensa reserva acuífera.

La restitución de esos altos del Golán -donde conviven unos 20.000 colonos hebreos con 18.000 sirios de confesión drusa- estaría contemplada ahora en los nuevos contactos indirectos.

Estos empezaron en secreto hace un año en Ankara y esta semana se oficializaron con una reunión en la capital turca con una delegación siria.

cambio, Israel querría el compromiso formal del régimen de Damasco de terminar con su apoyo a los movimientos islamistas enemigos del Estado hebreo en la región: el movimiento chiita libanés Hezbolá y Hamas en los territorios palestinos.

Pero Israel no esconde que el objetivo central de un acuerdo de paz con Siria es romper su apoyo a Irán, país que proclama abiertamente la destrucción del Estado hebreo y al que la comunidad internacional acusa de querer dotarse de la bomba atómica.

Lo que en cambio se calla Olmert y que por el contrario opinan numerosos analistas, es que los contactos con Siria le permiten adquirir nueva fuerza en un momento en el que se enfrenta a una nueva investigación por unas presuntas comisiones ilegales recibidas de manos de un hombre de negocios estadounidense.

Olmert pretende probar que es esencial que siga en el gobierno para que Israel logre estabilizar su situación en la región, aunque el tema de la restitución de los altos del Golán levante las iras de dos tercios de sus compatriotas.

Además también le sirven para presionar a los palestinos, con los que las negociaciones de paz iniciadas en Annapolis (EEUU) en noviembre de 2007 parecen haberse empantanado una vez más por las posiciones irreconciliables sobre Jerusalén, las colonias y el canje de presos.

En cuanto a Siria, buscaría salir de su actual aislamiento internacional, algo que necesita también por la crisis económica que sufre. Así, las negociaciones con los israelíes le permitirían lanzar un mensaje a Estados Unidos, que se prepara para despedir al presidente George W. Bush en enero de 2009 y cambiar de administración.