Imagen de la pareja británica Lindsay y Craig Foreman, de fondo el interior de una prisión iraní junto a una bandera de Irán.

Irán condena a 10 años de prisión a una pareja británica acusada de espionaje

Una pareja británica que se encontraba detenida en Irán desde enero de 2025 ha sido sentenciada a 10 años de cárcel por espionaje, anunció este jueves su familia tras un fallo judicial que ha generado la condena del gobierno del Reino Unido, que exige su inmediata puesta en libertad.

Tal y como informó la cadena BBC, Lindsay y Craig Foreman, ambos de unos 50 años de edad, recibieron una condena de 10 años por cargos de espionaje tras ser arrestados en enero de 2025 cuando atravesaban Irán como parte de una travesía en motocicleta alrededor del mundo, pese a que la pareja ha rechazado de forma constante las acusaciones de espionaje formuladas por las autoridades iraníes.

La secretaria de Exteriores de Reino Unido, Yvette Cooper, tachó el veredicto de “completamente atroz y totalmente injustificable”. Aunque la pareja —que ha negado todos los cargos— no ha hecho declaraciones tras conocerse la sentencia, su hijo ha calificado la decisión como “devastadora”. 

Los Foreman se dirigían a Australia en lo que debía ser el viaje de sus vidas y habían entrado a Irán desde Armenia el 30 de diciembre de 2024, con planes para llegar a Pakistán el 4 de enero de ese mismo año. Sin embargo, el 3 de enero fueron detenidos pese a contar con visados iraníes, un guía y un itinerario aprobado. Desde entonces, permanecen recluidos en alas separadas de la prisión de Evin, un centro que alberga a miles de presos -incluidos periodistas y presos políticos–  y que ha sido objeto de críticas por sus condiciones inhumanas y por supuestamente practicar torturas a los reos.

Sin pruebas en su contra

En una entrevista telefónica hecha desde la misma prisión de Evin en Teherán, Lindsay Foreman describió lo que ha vivido como “una prueba de resistencia para la mente”, afirmando que el encierro ha afectado a su condición física pese a que ha intentado mantenerse activa dentro de la prisión iraní, con actividades como correr “en círculos” en el reducido patio de la cárcel. “Me he resignado al hecho de que mi salud física puede no ser la misma que cuando entré”, declaró.

El hijo de Lindsay, Joe Bennett, afirmó que las autoridades iraníes nunca han presentado ni una sola prueba o evidencia de que fueran espías, y urgió al gobierno británico a “actuar de forma decisiva y utilizar todos los recursos disponibles” para traerlos de vuelta. Bennett insiste en que los abogados en Irán de la pareja han dejado patente que no hay ninguna base legal para las acusaciones en su contra, pero que todas las solicitudes de libertad bajo fianza han sido ignoradas y que en una audiencia celebrada en octubre no se les permitió defenderse.

La noticia de estas sentencias se produce en un contexto de crecientes tensiones por el programa nuclear iraní y mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con atacar Irán y ha movilizado a la mayor fuerza aérea en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003. Washington y Teherán mantienen negociaciones nucleares, pero ante un resultado que parece incierto y con escasos avances en las conversaciones, Trump ha insistido en que no descarta acciones militares especialmente tras la brutal represión del régimen contra las recientes protestas masivas antigubernamentales.