HRW dice que Libia usó bombas de racimo fabricadas en España

La organización independiente de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch acusó en su página web a las fuerzas de Gadafi de utilizar bombas de racimo de fabricación española.

La organización independiente de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch acusó en su página web a las fuerzas de Gadafi de utilizar bombas de racimo de fabricación española en los ataques contra la asediada ciudad de Misrata, un tipo de munición que causa un elevado número de víctimas civiles, pese a que el gobierno libio ha desmentido esta información.

Human Rights Watch (HRW) informó en un comunicado que las fuerzas leales a Gadafi habían disparado bombas de racimo contra zonas residenciales en la ciudad occidental de Misrata, «lo que representa un grave riesgo para los civiles», añadiendo que había observado al menos tres armas de este tipo explotar en un barrio de la ciudad en la noche del pasado jueves.

«Los investigadores inspeccionaron los restos de una bomba de racimo y entrevistaron a testigos de otros dos aparentes ataques con bombas de racimo», informó HRW en su página web, en la que se mostraban además fotografías de restos de municiones utilizadas contra Misrata por parte de los leales a Gadafi.

Las bombas de racimo son proyectiles que explotan en el aire y diseminan sobre una gran superficie muchas bombas de pequeño tamaño, algunas de las cuales no explotan de inmediato y pueden detonar años después de un conflicto, matando o causando mutilaciones. Su uso ha sido ampliamente criticado por organizaciones de derechos humanos por que causan víctimas principalmente entre la población civil, incluso años después de terminado un conflicto bélico.

HRW cree que las bombas de racimo eran proyectiles de mortero MAT-120 de 120 mm de fabricación española, capaces de liberar al explotar en el aire 21 bombas sobre una gran área. «Es horrible que Libia esté usando estas armas», declaró Steve Goose, portavoz de la organización. «Representan un enorme riesgo para los civiles, tanto durante los ataques por su naturaleza indiscriminada, como posteriormente por los explosivos sin detonar aún peligrosos diseminados por la zona», comentó Goose.

Fuentes rebeldes en la asediada ciudad de Misrata -último gran enclave en manos de la oposición al oeste de Libia- confirmó que las fuerzas de Gadafi habían empleado bombas de racimo en sus ataques. Un portavoz del gobierno libio rechazó sin embargo las acusaciones y desafió a grupos como HRW «a demostrarlo», al tiempo que anunció que se había invitado a responsables de UNICEF, así como de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, a visitar la ciudad de Misrata.

Según Human Rights Watch la mayoría de los países del mundo han prohibido el uso de las bomas de racimo en virtud de la Convención sobre Bombas de Racimo, que Libia no ha firmado. En España, el Congreso ratificó en 18 de marzo de 2008 el tratado y el Ministerio de Defensa anunció que había terminado la destrucción de los arsenales de bombas de racimo del ejército, con un total de casi 6.000 unidades. No obstante, prácticamente el 100% de las bombas de racimo -así como de otro tipo de armamento- que hay en el norte de África es de fabricacion española, según afirman organizaciones humanitarias.