El Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace, visita Turquía

El barco de la organización ecologista recorrerá durante dos semanas las costas del país para denunciar los planes del gobierno turco de construir nuevas centrales térmicas.

El buque insignia de la organización ecologista internacional Greenpeace, el Rainbow Warrior III, llegó el sábado a las costas de Estambul con el objetivo puesto en denunciar los peligros de la contaminación y el cambio climático.

El navío, que llega por primera vez a Turquía, recorrerá las costas del país durante dos semanas como parte de una campaña para denunciar las intenciones del gobierno turco de construir nuevas centrales térmicas y sus peligros efectos para el medioambiente y la salud humana.

Durante su travesía estará acompañado por miembros de la organización tanto turcos como de otros países que tratarán de concienciar a los ciudadanos de las localidades costeras donde vaya recalando, tal y como relató la responsable de la campaña de energía de Greenpeace Mediterráneo, Pınar Akdoğan. “Existen 80 centrales térmicas en Turquía. Turquía es el 4º mayor productor de carbón del mundo. Estas centrales no sólo perjudican a la salud humana, sino también gravemente al medioambiente”, dijo Akdoğan en declaraciones recogidas por medios turcos.

“El hecho es que Turquía se encuentra en un importante punto de inflexión en su historia”, declaró por su parte Peter Henry Willcox, capitán del Rainbow Warrior III, quien ya hace 20 años participó en una campaña similar en el país. “Junto con sus proyectos de (energía) nuclear, esto supone un serio motivo de preocupación para el futuro de Turquía”, añadió Willcox, quien ya comandaba el primer Rainbow Warrior cuando éste fue hundido por los servicios secretos franceses en 1985.

Turquía posee el 34% de las reservas mundiales de lignito, y los planes declarados del gobierno turco pasan por generar para el año 2023 –cuando se cumple el primer centenario de la fundación del país- al menos un tercio de su consumo eléctrico nacional a partir de centrales térmicas que consuman carbón de producción propia, reduciendo así su dependencia energética exterior.

El Rainbow Warrior III fue botado en octubre de 2011 tras ser sometido a varias mejoras técnicas y medioambientales que lo hacen único en su género, tras la retirada de su predecesor –el Rainbow Warrior II– ese mismo año. Siendo la primera nave de Greenpeace que no ha sido reconvertida a partir de un barco de segunda mano, el Rainbow Warrior III tiene 58 metros de eslora, capacidad para 34 personas, y se desplaza usando principalmente la energía eólica.