El presidente turco descarta cualquier negociación con el PKK

Erdoğan, que acusó al PKK de haber engañado al gobierno tras la tregua declarada en 2013, afirmó que a sus militantes sólo les quedan dos soluciones: o rendirse y ser juzgados, o caer abatidos por las fuerzas de seguridad.

Los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) –una organización armada incluida en la lista de grupos terroristas de la UE– tienen sólo dos opciones: deponer las armas y rendirse ante las fuerzas de seguridad o ser abatidos por éstas, según declaró el lunes el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, quien descartó cualquier posibilidad de nuevas negociaciones con el grupo.

“Continuaremos luchando hasta que la última arma sea silenciada. La gente dice ‘Por favor, señor presidente, no dé tregua (en las operaciones contra el PKK). Pero ¿cómo podríamos dar tregua? Habéis visto que hacen bombas usando teteras mientras se ríen”, declaró Erdoğan durante un discurso ante una convención de la Media Luna Roja Turca (Kızılay) en Ankara.

El mandatario turco se refería de esta forma a las imágenes y videos difundidas por los medios de comunicación a partir de ficheros confiscados a militantes del PKK durante las operaciones contra el grupo en la localidad de Yüksekova, en la provincia fronteriza de Hakkari (en el extremo sureste de Turquía), en las que aparecían varios miembros de la organización sonrientes preparando artefactos explosivos caseros a partir de teteras.

“Hablamos de ‘proceso de solución’ (en las negociaciones con el PKK) pero ellos nos engañaron. No puede confiarse en ni una sola palabra de ninguno de ellos. Terminaremos todo y lograremos un sureste (de Turquía) en paz y serenidad”, afirmó Erdoğan refiriéndose a la tregua declarada en 2013 por el líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, a la que el grupo puso fin de forma unilateral en julio de 2015 tras el atentado suicida del Daesh en Suruç (Şanlıurfa) que costó la vida a 33 jóvenes militantes kurdos, y del que el PKK culpó al gobierno de Ankara.

“Con los esfuerzos de nuestro gobierno, la región será testigo de un cambio muy diferente (al pretendido por el PKK). Aquellos que actualmente se están reuniendo con la organización terrorista hablan de ‘negociación’. Pero no hay nada que negociar”, insistió Erdoğan.

Ahora hay dos caminos para los terroristas que atacan a nuestros ciudadanos con coches bomba: o se rinden y aceptan el veredicto emitido por los jueces contra ellos, o son abatidos en el lugar en el que son atrapados”, subrayó el presidente turco haciendo referencia a los dos recientes atentados con coche bomba en Ankara, reivindicados por los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), una rama radical del propio PKK.

Pese a estas palabras de Erdoğan, el primer ministro turco Ahmet Davutoğlu señaló en unas recientes declaraciones recogidas por el diario Habertürk que una renuncia a las armas por parte de los militantes del PKK podría llevar al gobierno a volver a sentarse en la mesa de negociaciones. “Nosotros no pusimos fin al proceso (de paz). Son los que construyen barricadas, cavan trincheras (en las calles) y llaman a la guerra civil los que le pusieron fin”, dijo el premier turco.

Lo que los ciudadanos esperan del proceso de paz es el completo abandono de las armas (por parte del PKK). Si eso ocurre y regresamos a mayo de 2013 (tras el alto al fuego proclamado por Öcalan), y el PKK envía a todos sus elementos armados fuera de Turquía sin dejar ningún arma en Turquía, entonces se puede hablar sobre cualquier cosa. El PKK tiene que deponer las armas, no hay otra manera, pero ¿por qué no iban a tener lugar conversaciones en condiciones pacíficas después de que las armas sean depuestas?”, dijo Davutoğlu.