El parlamento ruso aprueba el despliegue de tropas en Crimea

Kiev acusó el sábado a Rusia de desplegar unos 6.000 soldados en Crimea e invadir su territorio, en una escalada del conflicto que recuerda a la situación vivida en 2008 que condujo a la guerra entre Moscú y Georgia.

La Cámara Alta del parlamento ruso aprobó el sábado tras una petición formulada por el presidente Vladimir Putin el envío de sus tropas a la República Autónoma de Crimea, formalmente una región perteneciente a Ucrania pero donde la mayoría de la población habla ruso y que alberga una estratégica base naval de la marina de Rusia.

La decisión del Consejo de la Federación Rusa, que obtuvo 187 votos a favor y ninguno en contra, fue aprobada con el argumento de que la situación en Ucrania tras la destitución del presidente pro-ruso Viktor Yanukovich representa una amenaza para la población rusa en Crimea y la seguridad de la importante base de la flota rusa del Mar Negro en Sebastopol.

La noticia se produce además cuando parece confirmarse que los miles de soldados desplegados en los aeropuertos y edificios oficiales de Crimea, y que no portaban hasta ahora ninguna identificación, son efectivamente militares desplegados por Moscú en Crimea, cuyas autoridades han anunciado además que ponen bajo su control todas las fuerzas de seguridad, en un nuevo giro de tuerca hacia la total segregación de esta región de Ucrania.

Por su parte las autoridades de Kiev acusaron el sábado a Rusia del despliegue de miles de soldados en Crimea en lo que fue calificado sin paliativos como una «invasión», poniendo en alerta a las fuerzas armadas ucranianas, teóricamente las segundas más grandes de Europa tras las de la propia Rusia.

Francia, Alemania y Reino Unido expresaron también el sábado su honda preocupación por los rápidos acontecimientos que se suceden en Crimea y han pedido a las partes a evitar una escalada de la tensión que derive en una guerra, exigiendo además a Rusia a que respete la soberanía de Ucrania, cuyo ex presidente Yanukovich precisamente reaparecía un día antes asegurando que no renunciaba a su cargo y exhortando a Rusia a prestar su ayuda para restaurar el orden constitucional en su país.

Rusia por su parte insisten en argumentar que cualquier movimiento de sus soldados en Crimea responde a los acuerdos que tiene con Ucrania para el uso de una base naval en Sebastopol, y ha acusado al nuevo gobierno pro-europeo de Kiev de intentar desestabilizar la región.

Los últimos movimientos de Moscú recuerdan en cualquier caso notablemente a la situación que se vivió en 2008 durante el breve conflicto con Georgia, cuando tropas rusas invadieron las regiones separatistas pro-rusas de Abjasia y Osetia del Sur con el pretexto de proteger a la población rusa de estas zonas.