Miles de rusos salen a las calles para protestar contra Putin

Crece el número y la participación en las manifestaciones que exigen una repetición de las últimas elecciones, en las que el partido de Putin ganó con acusaciones de fraude.

Decenas de miles de rusos salieron el sábado a manifestarse por las calles de ciudades en toda Rusia para exigir la repetición de las últimas elecciones legislativas y la salida del poder de Vladimir Putin, en lo que parece un creciente movimiento de resistencia en el gigante ruso semejante a la «Primavera Árabe» que ha derribado varios regímenes presidenciales en estados árabes del Mediterráneo y Oriente Medio.

Los organizadores, algunos de ellos partidos de la oposición a los que el ejecutivo de Putin impidió participar en las elecciones, dieron cifras de entre 60.000 y 100.000 personas manifestándose en algunas ciudades. Los participantes acusaban a Putin de haber alterado los resultados de los comicios legislativos del pasado 4 de diciembre a favor de su partido Rusia Unida.

«No pido una revolución, quiero unas nuevas elecciones», dijo uno de los participantes en las protestas. Las reivindicaciones sin embargo no se limitan sólo a pedir el fin del dominio férreo y personalista de Putin en la política rusa, sino que también piden más reformas democráticas y que se reduzca la inmensa brecha que existe en Rusia entre ricos y pobres.

Putin sigue siendo de acuerdo a las encuestas un líder muy valorado por los rusos, al que ven como el hombre que ha vuelto a situar a Rusia como una potencia mundial tras la caída del muro de Berlín y los oscuros años del gobierno de Boris Yeltsin. Pero muchos critican que este ex agente de la KGB de 59 años haya acaparado el poder a costa de un férreo control de las instituciones y de vender una imagen de hombre duro.

La gota que colmó el vaso para muchos rusos fue la reciente decisión del partido de Putin de volver a designarle como candidato para las elecciones presidenciales de marzo de 2012. El actual primer ministro, que fue presidente de 2000 a 2008, tuvo que renunciar a un tercer mandato por imperativo constitucional, pero en el último congreso del partido Putin y el actual presidente, Dmitry Medvedev, acordaron un curioso intercambio de cargos que les permitirá a ambos seguir en el poder al menos durante otros ocho años más.

Ese descontento se plasmó en las legislativas del pasado 4 de diciembre, cuando Rusia Unida renovó con escaso margen su mayoría perdiendo más de 15 puntos en sus votos. Pese a todo Putin insistió en su victoria y acusó a Estados Unidos y otros países occidentales de estar detrás de las denuncias de fraude en las elecciones y de las protestas que comenzaron justo al día siguiente de conocerse los resultados de los comicios.

Pese a que el número y la participación en las protestas parece estar creciendo en un país nada acostumbrando a manifestaciones públicas contra el gobierno, muchos expertos consideran difícil que puedan suponer un riesgo para Putin, que sigue gozando de un respaldo mayoritario de la población rusa, pero al mismo tiempo subrayan que si el actual primer ministro no es capaz de responder a las demandas de reformas y elecciones justas podría verse seriamente perjudicado en su renovada carrera presidencial.