El gobierno seguirá adelante con la iniciativa kurda, a pesar de la oposición

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan parece decidido a sacar adelante su llamada «iniciativa kurda» a pesar del firme rechazo de la oposición.

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan parece decidido a sacar adelante su llamada «iniciativa kurda» a pesar del firme rechazo de los dos principales partidos de la oposición, el MHP y el CHP, que siguen acusándolo de querer dividir el país con la propuesta.
 
El líder del nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP), Devlet Bahçeli, volvió a arremeter contra el gobierno acusando al primer ministro Erdoğan de menospreciar al parlamento por criticar la falta de apoyo de la oposición a su iniciativa democratizadora pro-kurda. Bahçeli volvió a insistir en que el proyecto pretende dividir el país, y la oposición parlamentaria empleó calificativos como «iniciativa PKK» para denunciar que se están realizando concesiones a la organización terrorista kurda.
 
A pesar de los intentos del ejecutivo turco por recabar apoyos entre los dos principales partidos de la oposición -que mantienen tendencias más o menos nacionalistas de cara a su electorado-, el AKP ha sido incapaz de conseguir cualquier colaboración en un proyecto que prentende acabar con el largo conflicto que sufre Turquía desde hace décadas a causa del terrorismo en el sureste del país, al igual que ya pasara con otros temas clave como la reforma de la Constitución o la introducción de varias reformas exigidas por la UE; tampoco parece claro el apoyo del partido nacionalista kurdo DTP, cuarta fuerza en el parlamento turco, que a pesar de apoyar en un principio la iniciativa se ha desmarcado con varios gestos populistas o con concesiones al ala más radical del partido, vinculada estrechamente al PKK. Por todo ello el ejecutivo del AKP parece dispuesto a sacar adelante en solitario la iniciativa, cuyos primeros pasos -los que entrarán en vigor en 2010- revelará próximamente.
 

Un primer paso: el cambio de nombres de localidades

Una de esas primeras medidas será, precisamente , la celebración de referéndums locales para decidir sobre la restauración de los nombres originales de varias poblaciones cuyas denominaciones oficiales fueron cambiadas durante los primeros años de la República de Turquía, en la década de los años 20. Actualmente hay unas 28 peticiones ante el Ministerio del Interior para celebrar referéndums con el objetivo de cambiar los nombres de varias localidades. El ministerio evaluará para ello cada petición y efectuará un estudio para determinar si dichas peticiones se corresponden con un deseo general de la población; por ejemplo, si existe una petición para restauran el nombre armenio de una localidad en la que no residan armenios, ésta sería desestimada. Si éste no es el caso, el gobierno organizaría un referéndum en el lugar para determinar cuál debe ser el nombre de la localidad.
Según un reciente estudio realizado por el Ministerio del Interior, hay cerca de 15.000 localidades en toda Turquía cuyos nombres han sido cambiados desde los primeros años de la República. En base a ello y siguiendo varios estudios universitarios sobre la cuestión, el ministerio estima que en 2010 se podrá cambiar el nombre oficial de unas 100 localidades. Por ejemplo, varias organizaciones civiles llevan tiempo pidiendo que el nombre de Tunceli, municipio del este de Anatolia, sea reemplazado por su nombre original, Dersim; el nombre de la ciudad fue cambiado en 1937 tras la llamada «Rebelión de Dersim», en la que la población tribal de la región se rebeló contra los intentos del gobierno de İsmet İnönü por establecer la autoridad del estado. A pesar del cambio en la denominación oficial desde entonces, muchos habitantes continúan refiriéndose a la ciudad por su antiguo nombre.
 

Otras medidas dentro de la iniciativa

Según la información que ha podido trascender hasta ahora, el gobierno pretende poner en marcha la primera fase del proyecto a lo largo del próximo año aunque será especialmente cauteloso con no tocar los tres primeros artículos de la actual constitución turca, lo que provocaría las iras no sólo de la oposición, sino también del ejército y de numerosos sectores sociales del país. En este sentido, el AKP ha reiterado casi desde el principio su compromiso con los contenidos de estos artículos, que la propia carta magna señala como «irrevocables», y que se refieren a la organización territorial del estado o a la lengua oficial.
 
Así pues, el turco seguirá siendo el idioma oficial de Turquía; sin embargo, se eliminará los obstáculos que actualmente aún existen para el uso de otros idiomas y dialectos; habrá también una reforma en la ley de radiotelevisión para acabar con las restricciones en las emisiones de programas en kurdo en emisoras de radio y televisión privadas. En cuanto a la educación, aunque se descartan propuestas como la del DTP que aspiraba a que se pudieran recibir clases en otros idiomas aparte del turco en la enseñanza pública, sí se permitirá la enseñanza de la lengua materna (kurdo, laz, árabe, etc). Además los partidos políticos también podrán realizar sus campañas electorales en otros idiomas que no sean el turco, y la Oficina de Asuntos Religiosos de Turquía tiene previsto publicar próximamente una tradución al kurdo del Corán, el libro sagrado para los musulmanes.
Otras de las medidas que el gobierno pretende que entren en vigor a lo largo de 2010 son las que determinan que aquellas personas que tuvieron que huir de Turquía tras el golpe militar del 12 de septiembre de 1980 y que fueron privadas de su ciudadanía, puedan recobrarla lo antes posible, una medida que será también aplicable a aquellos ciudadanos de origen kurdo que no estén implicados en delitos de terrorismo.
 
La iniciativa gubernamental no incluye -como ha exigido el DTP o el propio PKK- una amnistía general para los miembros de la organización terrorista, pero sí reducciones de condena para los miembros actualmente presos así como para aquellos que aún forman parte del PKK y que no pueden acogerse a la llamada «Ley de Arrepentimiento», aplicable a los que no han cometido delitos de terrorismo. Uno de los principales objetivos del proyecto del AKP es conseguir el desarme voluntario del PKK a través de estos y otros incentivos. Además se prevé un desmantelamiento del campo de refugiados de Makhmur -situado en el norte de Irak- con la ayuda de la ONU y del gobierno iraquí, lo que posibilitaría el retorno a Turquía de unos 6.000 refugiados, evitándose de paso que el PKK lo utilice como campo de reclutamiento para sus propias filas.
 
Otros posibles puntos de la iniciativa democratizadora pro-kurda del gobierno incluyen, por ejemplo, enmiendas en el Artículo 216 del Código Penal Turco para aumentar la libertad de expresión, o nuevas medidas legales dirigidas a perseguir más duramente los crímenes por odio religioso, racial o contra cualquier otra minoría.