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El gobierno turco hace público su nuevo programa económico 2009-2011

El gobierno turco hizo público este lunes su «programa económico de pre-acceso a la Unión Europea», en el que revisa sus previsiones económicas tras los impactos sufridos por la crisis financiera mundial. El programa fue presentado ayer durante una conferencia de prensa celebrada en Ankara, a la que asistieron el vice primer ministro Nazım Ekren, el ministro de comercio exterior Mehmet Şimşek y el ministro de Finanzas Kemal Unakıtan.

El programa prevé una caída del crecimiento económico del 3´6% para este año, aunque calcula que la economía turca se recuperará a finales de año hasta crecer un 3´3% en 2010 y un 4´5% en 2011. Además, el estancamiento de la demanda externa afectará principalmente al sector industrial, de forma que se esperaque la producción industrial caiga un 9´7% en 2009, aunque recuperándose posteriormente hasta crecer un 3% en 2010 y un 4´7% en 2011.

Las previsiones también apuntan a un aumento de la tasa de desempleo para 2009 en Turquía, que llegará hasta el 13´5%, mientras que la inflación se reducirá por primera vez a cifras de un sólo dígito situándose en torno al 7´5% a finales de 2009, un 6´5% en 2010 y un 5´5% en 2011.

El nuevo programa económico prevé que el déficit llegue en 2009 hasta los 11.000 millones de dólares (unos 8.300 millones de euros), cifra que será de 18.600 millones de dólares en 2010 y 26.400 millones en 2011. Las anteriores estimaciones hablaban de un déficit para 2009 de 50.400 millones de dólares.

«Seguiremos buscando el crecimiento e impulsando políticas monetarias y fiscales favorables al empleo, y no pondremos una carga extra sobre los contribuyentes mientras no lo necesitemos», dijo el viceprimer ministro Nazım Ekren a la prensa.

La economía turca se ha contraído más de un 6% en el último trimestre del 2008, su primera contracción en siete años. El gobierno ha anunciado hace pocos días que firmará próximamente un acuerdo «stand-by» con el FMI por valor de unos 45.000 millones de dólares, después de haber negado durante meses los peores efectos de la crisis y de haberse mostrado reticente a firmar un acuerdo de préstamo financiero con el FMI ante la proximidad de las elecciones locales de finales de marzo.