Se agota el tiempo para Troy Davis tras negarle Georgia el indulto

Troy Davis, que espera desde hace 20 años en el corredor de la muerte su sentencia de muerte pese a las numerosas dudas sobre su culpabilidad, será ejecutado con toda probabilidad el miércoles

Según anunció el martes una portavoz de la organización Amnistía Internacional, una de las que se ha implicado para pedir una detención de la ejecución de Davis y una revisión de su caso, el comité de indultos de Georgia rechazó la apelación en este sentido hecha por organizaciones de defensa de los derechos humanos, con lo que se espera que Troy Davis sea ejecutado mediante inyección letal en la noche del miércoles (hora de España).

“Estamos impactados”, declaró a la prensa Wende Gozan Brown, portavoz de Amnistía Internacional en Atlanta. “No podemos creer que el comité (de apelaciones) haya negado la clemencia ante una nube tan enorme de dudas. Nos tememos que el estado de Georgia va a ejecutar a un hombre inocente”.

La ejecución de Davis, un afroamericano condenado a la pena capital por el supuesto asesinato de un policía de raza blanca durante una pelea en Savannah en 1989, se producirá así a pesar de la amplia campaña internacional y las numerosas voces que piden al menos la conmutación de la sentencia por la cadena perpetua mientras se revisa su caso. Entre las personalidades que han pedido la detención de la ejecución está el ex presidente Jimmy Carter o el Papa Benedicto XVI, así como la propia Unión Europea.   

Las principales en torno al caso de Davis se refieren al arma con la que habría cometido el asesinato, y que jamás fue encontrada. Tampoco se localizaron sus huellas o su rastro de ADN en el lugar del crimen. Además siete de los nueve testigos civiles que le señalaron como culpable se han retractado en sus declaraciones asegurando que fueron obligados a testificar contra Davis presionados por la policía.

Tras conocerse la decisión del comité de apelaciones, varias organizaciones contrarias a la pena de muerte han organizado vigilias en la capital del estado de Georgia. Algunas en un intento desesperado por detener la ejecución incluso han pedido al personal penitenciario y encargado de supervisar la muerte de Davis que se declare en huelga y no acuda a su puesto de trabajo.