Comienza la »diplomacia del fuego» entre Turquía e Israel

El acercamiento entre Turquía e Israel a raíz de los incendios en este país llega tras la llamada «diplomacia del fútbol», que rompió el hielo entre Turquía y Armenia hace un año.

Tras la llamada «diplomacia del fútbol» que rompió el hielo entre Turquía y Armenia hace un año e inició el acercamiento entre los dos enemistados vecinos, parece que el trágico incendio que ha asolado durante cuatro días Israel y se ha cobrado 42 vidas podría ser el punto de inflexión para tratar de recuperar las relaciones entre Ankara y Tel-Aviv, después de la ayuda enviada por el gobierno turco.

Las autoridades israelíes confirmaban ayer domingo que los bomberos habían conseguido controlar el incendio forestal que se prolongaba desde hacía cuatro días, tras acabar con la vida de 42 personas y provocar un aluvión de críticas y petición de dimisiones contra el gabinete del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sin embargo el fuego no sólo ha traído desgracias, y aunque por ahora sólo son rumores y comentarios en la prensa, parece que algo se está moviendo entre Turquía e Israel.

El Ministerio de Exteriores turco no ha querido por ahora confirmar ni desmentir las informaciones aparecidas en los medios que apuntan a que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu habría enviado un representante para reunirse con un responsable del ministerio de Turquía; la misión de ese representante israelí sería elaborar un borrador para un futuro acuerdo que ponga fin a la crisis diplomáticas entre los dos países y reestablezca las relaciones entre los dos estados, tradicionalmente aliados en la región.

El rotativo israelí Haaretz informaba el fin de semana que el enviado israelí sería Yosef Ciechanover, mientras que por parte de Turquía se trataría de Feridun Sinirlioğlu, vice secretario del Ministerio de Exteriores turco. Citando fuentes anónimas del gobierno israelí, el periódico hebreo afirmaba que ambos delegados tenían previsto reunirse para redactar ese borrador de acuerdo, y que la decisión había sido tomada por Netanyahu a raíz del gesto de Ankara de enviar inmediatamente ayuda para sofocar los incendios que han asolado durante cuatro días los alrededores de Haifa, la tercera ciudad más grande de Israel. El gobierno israelí había pedido ayuda internacional para sofocar lo que sus expertos han calificado como los peores incendios de su historia, en medio de una gran sequía que asola la región de Oriente Medio.

Los incendios en el Monte Carmelo -en los alrededores de Haifa- y la petición de ayuda motivaron que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan ordenara personalmente el envío inmediato de dos aviones de extinción junto con personal y equipo para ayudar a combatir las llamas. La prensa israelí destacó que Turquía fue el primer país en responder a la llamada de socorro emitida por el gabinete de Netanyahu, y el gesto parece haber roto el hielo entre los dos gobernantes, que han hecho su primer acercamiento tras meses de tensiones.

De hecho, según los medios israelíes el propio Netanyahu telefoneó a Erdoğan para agradecerle personalmente la ayuda y subrayar lo que calificó como «un gesto de buena voluntad». Durante la conversación telefónica, parece ser que el primer ministro israelí le dijo a su homólogo turco: «Estoy seguro de que este suceso puede ser una puerta para una mejora de las relaciones entre nuestros países», dijo Netanyahu según fuentes diplomáticas citadas por el diario turco Hürriyet.

A pesar de todo, Erdoğan subrayaba el viernes a los periodistas que a pesar de la ayuda prestada a Israel y de la conversación con Netanyahu, Turquía sigue exigiendo de Tel-Aviv lo mismo que viene pidiendo desde el abordaje de la flotilla humanitaria del «Mavi Marmara» el pasado mes de mayo; es decir: una disculpa oficial por el ataque, y una compensación económica para las familias de las 9 víctimas mortales del abordaje que llevaron a cabo comandos israelíes. «No mezclamos este tema con otros», declaró el primer ministro turco.

La llamada ahora «diplomacia del fuego» recuerda también a la calificada como «diplomacia del terremoto», que ayudó notablemente a mejorar los entonces tensos lazos entre Grecia y Turquía tras el devastador seismo que sufrió Turquía en 1999 en la región del Mármara. Atenas fue entonces uno de los primeros países en enviar ayuda a sus vecinos turcos, un gesto que fue poco después correspondido por Turquía cuando Grecia sufrió un terremoto similar.