CHP y MHP rechazan reunirse con el gobierno para debatir su iniciativa kurda

Los dos principales partidos de la oposición turca han rechazado reunirse con el gobierno para discutir la llamada «iniciativa kurda».

Los dos principales partidos de la oposición turca han rechazado reunirse con el gobierno para discutir la llamada «iniciativa kurda», después de que el ministro del Interior Beşir Atalay anunciase su intención de reunirse con los principales partidos políticos del país. Mientras que el Partido Republicano del Pueblo (CHP) argumenta que no hay ninguna razón para reunirse mientras el gobierno del AKP no haga público su plan, el nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP, tercera fuerza en el parlamento) no duda en calificar de traidores a los miembros del gobierno turco.

Atalay se reunió ayer martes con miembros del Partido Democrático de la Izquierda (DSP) y tiene previsto reunirse este miércoles con responsables del Partido de la Gran Unidad (BBP), ambas pequeñas fuerzas políticas. Mañana jueves está prevista su reunión con miembros del Partido de la Sociedad Democrática (DTP), partido nacionalista kurdo con representación parlamentaria, donde es la cuarta fuerza política por detrás del MHP. En principio la intención del ministro era reunirse a lo largo de esta semana con los principales partidos para discutir su contribución al proceso, pero el lunes MHP y CHP ya anunciaron su negativa a reunirse con Atalay.

«En un momento en que se han lanzado negociaciones con el PKK y se ha estrechado la mano con ellos -en referencia a la reunión que mantuvieron la semana pasada el primer ministro y el líder del DTP, a quien muchos acusan de ser el brazo político del PKK-, nunca celebraremos reuniones sobre esta cuestión», proclamó Oktay Vural, vice presidente del grupo parlamentario del MHP. «Nadie debería tomar parte en un proyecto de traición. Es un aviso al gobierno. Nadie puede llamar a las puertas del MHP con semejante proyecto sin sentido», dijo Vural, que además quiso contestar también en sus declaraciones al llamamiento hecho por el presidente turco Abdullah Gül en el que pidió «no enterrar nuestras cabezas en la arena» en referencia a la cuestión kurda de Turquía. «Es él quien entierra su cabeza en la arena», dijo Vural. «Es él quien no ve a la gente que quiere politizar la cuestión kurda», agregó el representante del MHP, quien en la línea de sus duras declaraciones no dudó en ironizar: «Como parte de vuestra apertura democrática, cambiemos el nombre de Estambul por el de Constantinopla, si os place».

Con palabras más suaves pero en una postura muy similar se mostró Onur Öymen, vice presidente del CHP, quien criticó la manera en que el gobierno está llevando el asunto. «No hay ninguna razón para que el CHP mantenga reuniones con el gobierno. No sabemos para qué proyecto está pidiendo el gobierno nuestro apoyo. Si tienen un proyecto, tienen que publicarlo», dijo. «¿Puede una cuestión así ser mantenida en secreto? ¿A quién se le están ocultando?», sentenció.

El presidente Gül puso énfasis esta semana en la importancia de encontrar una solución a la llamada «cuestión kurda» contando con la participación de los partidos de la oposición, que hasta ahora han mantenido una postura más bien intransigente sobre la cuestión. Gül mostró su disposición a reunirse con los líderes del CHP y MHP diciendo: «Haré lo que sea necesario», aseguró Gül, quien mostró su esperanza en que todo el mundo se suma al debate sobre el tema con el deseo de hallar una solución común.

Algunos esbozos sobre el plan del gobierno

Según apunta estos días la prensa turca, el gobierno estaría ultimando ya los detalles de su propuesta -que quiere hacer antes de que el líder del PKK Abdullah Öcalan haga pública la suya el próximo 15 de agosto- y estaría dispuesta a hacerla pública en los próximos días. Según un miembro del gabinete del primer ministro Erdoğan, el plan no afectaría a la integridad territorial turca ni a su organización, descartando opciones como la de una posible federación o una autonomía basada en la distribución étnica o en una región geográfica concreta. Tampoco podría haber cambios en la consideración del turco como lengua oficial del estado. El AKP por último descarta cualquier cambio constitucional que haga mención específica a un grupo étnico concreto de los más de treinta que pueblan Turquía.