China se asfixia en su propio aire a causa de la contaminación

Las autoridades chinas han instado a alrededor de 20 millones de ciudadanos a evitar realizar actividades al aire libre y cubrirse con una máscara cuando necesiten salir de casa.

El Centro Nacional de Meteorología de China decretó en las últimas horas una alerta amarilla en varias ciudades y provincias del país, debido a los elevados niveles de contaminación que pueden provocar graves problemas respiratorios y de salud a las personas.

Desde la noche del miércoles una espesa niebla tóxica conocida como «smog» ha reducido la visibilidad a sólo unos 500 metros en ciudades como la capital (Pekín) oTianjin, así como en las provincias de Hebei, Shandong, Henan, Jiangsu, Hunan, Jiangxi, Guizhou, Guangxi, Fujian, Yunnan y Sichuan.

Según advirtieron los expertos, las tasas de peligrosas partículas de diámetro inferior a 2,5 micras (PM 2,5) rebasaron los 500 microgramos por metro cúbico de aire en Pekín, 20 veces más que los niveles máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fija en 25 puntos la tasa máxima para estas partículas capaces de internarse en los bronquios, y cuya exposición prolongada reduce en varios años la esperanza de vida para los seres humanos.

Las autoridades chinas han instado a alrededor de 20 millones de ciudadanos a evitar realizar actividades al aire libre y cubrirse con una máscara cuando necesiten salir de casa. Para luchar contra la contaminación, el alcalde de Beijing ha prometido medidas drásticas que incluyen la retirada de calderas que funcionan con carbón para sustituirlas por gas; la población sin embargo denuncia la lentitud de las medidas y que las grandes fábricas siguen contaminando a sus anchas, mientras se quejan de picores constantes en los ojos y la garganta.

Las emisiones de las centrales térmicas alimentadas con carbón para producir electricidad, el uso de carbón para calentar los hogares durante el invierno, el aumento del tráfico y del uso de vehículos privados, o la falta de lluvias, son sólo algunos de los factores que han favorecido esta situación, que ha hecho desaparecer entre la nube de contaminación a los rascacielos de Pekín y obligado a cerrar las autopistas que unen la capital con ciudades como Shangai, Harbin o Pinggu por la falta de visibilidad.

Hace precisamente un año la capital china ya sufrió el que hasta la fecha ha sido el mes con mayores niveles de contaminación registrados nunca, cuando se llegaron a alcanzar en un solo día niveles de concentración de partículas PM 2,5 cercanos a los 1.000 microgramos por metro cúbico de aire, el doble que los índices registrados el jueves.