Cerca de 30 muertos por una cadena de atentados en Egipto

Desde la llegada del general Abdelfatah Al-Sisi a la presidencia del país, la estratégica península del Sinaí ha sufrido un recrudecimiento de la insurgencia islamista.

Al menos 27 personas fallecieron y decenas más resultaron heridas en una serie de atentados en cadena perpetrados por la insurgencia islamista al norte de la Península del Sinaí y en Suez, según informaron fuentes médicas y del gobierno egipcio, después de que esta semana los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad durante la conmemoración de las revueltas populares que derrocaron en 2011 al régimen de Mubarak dejaran decenas de muertos.

Fuentes oficiales egipcias confirmaban la muerte de 25 personas así como cerca de 60 heridos –incluyendo una decena de civiles- a consecuencia de tres grandes explosiones que sacudieron instalaciones militares y de seguridad en la ciudad de Arish, la más importante de la costa mediterránea del Sinaí.

Posteriormente un grupo de militantes armados mataba a un oficial del ejército y hería a otros seis militares en un puesto de control próximo a la frontera con Gaza; más tarde, otro atentado con bomba en la ciudad de Suez causaba la muerte de un policía, según informaron fuentes de seguridad del país árabe.

Coincidiendo con estos ataques, un grupo de mujeres organizó el jueves una protesta en El Cairo para denunciar la muerte de Shaimaa Sabbagh, una activista de 34 años que falleció el pasado sábado por disparos de la policía cuando ésta reprimía una manifestación pacífica durante las protestas para conmemorar el levantamiento popular que puso fin al régimen de Hosni Mubarak en 2011, y en las que han muerto cerca de una treintena de personas.

Desde el derrocamiento del presidente electo Mohamed Morsi en julio de 2013 por el entonces jefe del ejército y actual presidente del país, Abdelfatah Al-Sisi, la insurgencia en la estratégica Península del Sinaí se ha recrudecido. El pasado mes de octubre 31 soldados egipcios morían durante un asalto contra una base militar al norte de la región, obligando al gobierno a declarar el estado de emergencia en la zona.