Bombas israelíes destruyen la sede del gobierno de Hamas en Gaza

Las oficinas del primer ministro Ismail Haniyeh fueron bombardeadas el sábado, mientras el ejército israelí ha cerrado los accesos a Gaza y movilizado a 75.000 reservistas.

El ejército israelí continuó bombardeando el sábado la Franja de Gaza y alcanzó varios edificios gubernamentales en medio de una escalada del conflicto que cada vez más parece que conducirá a una invasión terrestre del territorio, después de que el gobierno hebreo haya movilizado en las últimas horas a 75.000 reservistas.

Los bombardeos sobre la Franja continuaron después de que nuevos cohetes de fabricación casera Qassam impactaran el viernes contra Tel Aviv y cerca de colonias judías en Jerusalén. El brazo armado de Hamas seguró además haber derribado un caza israelí con un misil tierra-aire cuando sobrevolaba Gaza. Israel mientras tanto ordenaba el cierre de las principales carreteras próximas a la frontera con la Franja y las declaraba zona militar restringida, en lo que podría ser una señal más de una inminente operación terrestre contra el territorio palestino.

El gobierno de Hamas confirmaba el sábado que aviones del ejército israelí habían bombardeado en al menos cuatro ocasiones las oficinas del primer ministro Ismail Haniyeh, donde se había reunido el viernes con su homólogo egipcio Hisham Kandil, así como un cuartel de la policía. «La sede (del gobierno) ha sido completamente destruida, y las casas cercanas han resultado dañadas a consecuencia del bárbaro bombardeo israelí», declaró a la prensa un portavoz de Hamas.

Fuentes militares israelíes confirmaron el sábado el bombardeo de las oficinas del primer ministro Haniyeh, indicando además que en las últimas horas la aviación israelí había atacado «más de 85 objetivos terroristas».

Según las autoridades de Gaza los bombardeos de los últimos días sobre la Franja habrían causado hasta la fecha la muerte a 38 personas, la mitad de las cuales serían civiles incluyendo ocho niños y una mujer embarazada de gemelos. Las únicas víctimas israelíes hasta la fecha son tres civiles que murieron el jueves en la ciudad de Kiryat Malachi -a unos 25 kilómetros al norte de Gaza- después de que un cohete Qassam impactara contra su vivienda.

Pese a los ataques constantes de la aviación israelí y el peligro de una inminente invasión militar, el ministro de exteriores tunecino Rafik Abdessalem llegaba el sábado por la mañana a Gaza para mostrar su solidaridad con el asediado enclave y visitar a los heridos en un hospital, siguiendo los pasos del primer ministro egipcio el día anterior.

Por su parte la Casa Blanca reiteró el viernes el apoyo del presidente estadounidense Barack Obama al derecho de Israel a la auto-defensa, después de que el mandatario norteamericano mantuviera una conversación telefónica con el primer ministro hebreo Benjamin Netanyahu. «El presidente reiteró el apoyo de Estados Unidos al derecho de Israel a defenderse, y lamentó la pérdida de vidas civiles israelíes y palestinas», informó la Casa Blanca en un comunicado.