Arrecia la crisis judicial en Turquía

Las tensiones entre el gobierno turco y el poder judicial alcanzaron su punto álgido este jueves con un duro cruce de acusaciones y amenazas a raíz de la detención de un conocido fiscal.

Las tensiones entre el gobierno turco y el poder judicial alcanzaron su punto álgido este jueves con un duro cruce de acusaciones y amenazas a raíz de la detención el miércoles de un conocido fiscal por presunta vinculación con la red ultranacionalista llamada «Ergenekon», a lo que la cúpula judicial reaccionó destituyendo al fiscal encargado de su detención en lo que el ejecutivo del AKP ha calificado como un «golpe de estado judicial». El gobierno del primer ministro Erdoğan ha advertido ahora que propondrá una cambio en la Constitución y una reforma en el sistema judicial para acabar con este tipo de situaciones.
 
La nueva crisis entre el gobierno y el sistema judicial salió a la luz el miércoles, cuando el fiscal jefe de la provincia turca de Erzincan, İlhan Cihaner, fue arrestado acusado de pertenencia a la red ultranacionalista «Ergenekon», un grupo con ramificaciones en el aparato del estado y el ejército que pretendía lograr un golpe de Estado contra el gobierno del AKP sembrando el caos mediante atentados selectivos, que actualmente está siendo investigado y juzgado en un proceso en el que han sido detenidas decenas de personas, incluyendo ex comandantes de las Fuerzas Armadas Turcas.
 
Las oficinas y la vivienda de Cihaner fueran registradas el martes por orden del fiscal especial Osman Şanal, y tras seis horas en las que se requisaron documentos y material informático Cihaner fue trasladado a dependencias policiales bajo la acusación de pertenecer a la red golpista, ordenándose posteriormente su arresto. Sin embargo, el Consejo Supremo de Jueces y Fiscales (HSYK) reaccionaba duramente contra la detención de Cihaner cuestionando la legalidad del proceso, y tras una reunión mantenida el miércoles decidía en una decisión tan sorprendente como polémica revocar la autoridad de Şanal, un nuevo paso en la guerra abierta entre gobierno y jueces en Turquía.
 
El cruce de acusaciones no se hizo esperar. El vice primer ministro turco Bülent Arınç calificó la decisión del HSYK como un «golpe de estado judicial», declaraciones que fueron respondidas por el presidente del organismo, Kadir Özbek, que criticó las palabras de Arınç. Las críticas a la decisión del HSYK han llegado sin embargo también por parte de otros jueces y fiscales, sorprendidos por una decisión que fue tomada por los miembros del HSYK de línea más dura y en ausencia de los representantes del gobierno, que también forman parte del Consejo.
 
La detención de Cihaner ha vuelto a levantar las suspicacias de los círculos de poder laicos más intransigentes -ya muy nerviosos con el proceso abierto contra la red Ergenekon- debido a que este fiscal fue quien lanzó una investigación en 2007 contra la comunidad religiosa de Ismailağa.

El Presidente Gül pide una reforma del sistema judicial

El presidente turco Abdullah Gül expresó ayer su preocupación por esta nueva crisis entre gobierno y sistema judicial, en lo que calificó como «un círculo vicioso del que Turquía debería salir rápidamente», al tiempo que subrayó la necesidad de llevar a cabo una profunda reforma judicial que acabe con este tipo de situaciones y que profundice en la polarización de la sociedad.
Gül realizó estas declaraciones en una conferencia de prensa con el presidente de Tanzania, de visita oficial en Ankara. «Turquía mantiene negociaciones para la integración plena en la Unión Europea. Y deberíamos asumir la legislación de la UE, sus criterios y estándares en materia judicial. Todos nuestros partidos políticos deberían ofrecer una cooperación sin prejuicios para llevar a cabo esta reforma», declaró el presidente turco, quien hizo un llamamiento a la colaboración de todas las fuerzas políticas para evitar cualquier confrontación.
 
«Creo que deberíamos asumir los estándares de la UE tan pronto como sea posible. Y esto no debería suponer un nuevo campo de confrontación o de polarización, porque eso haría daño a nuestro país», subrayó Gül.