Ankara lanza un ultimátum a la Unión Europea por la disputa sobre Chipre

Turquía asegura que congelará sus relaciones con la UE si una Chipre dividida accede a la presidencia semestral de la Unión en julio de 2012, mientras crece la tensión en el Mediterráneo oriental.

Lo dijo el vice primer ministro turco Beşir Atalay a última hora del sábado, citado por la agencia de noticias turca Anatolia, y no pudo ser más claro. «Si las negociaciones de paz allí (en Chipre) no concluyen (en acuerdo), y la UE le da su presidencia rotatoria al gobierno grecochipriota, habrá una verdadera crisis entre Turquía y la Unión Europea… Porque congelaremos entonces nuestras relaciones con la UE», explicó Atalay en unas declaraciones hechas durante una entrevista en la emisora turcochipriota Bayrak Radio.

Las declaraciones de Atalay han causado un notable revuelo en la prensa europea, pero sin embargo esta no es la primera ocasión en la que Turquía advierte de una posible ruptura de relaciones con la UE por el conflicto con el gobierno grecochipriota, que bloquea varios capítulos de las negociaciones y está prolongando indefinidamente las negociaciones para la reunificación de la isla con sus vecinos de la República Turca del Norte de Chipre (KKTC, en turco).

A mediados del pasado mes de julio el ministro turco para la Unión Europea, el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu ya avisó que Turquía podría suspender sus relaciones con la UE si el gobierno griego de Chipre continuaba retrasando un acuerdo sobre la reunificación de la dividida isla mediterránea y asumía la presidencia semestral de la Unión Europea sin haberse logrado una solución. «No creemos que Turquía y la UE puedan continuar sus relaciones en el caso de que la parte grecochipriota asuma la presidencia rotatoria de la UE antes de que se encuentre una solución para Chipre», dijo en aquella ocasión Davutoğlu, unas declaraciones que ratificó el ministro turco para la UE, Egemen Bağış.

Tensión frente a las costas de Chipre

Un aspecto más del conflicto chipriota que está tensando aún más las relaciones entre Ankara y Bruselas y especialmente las aguas del Mediterráneo oriental es la disputa que Turquía mantiene desde hace tiempo con el gobierno de Nicosia por la explotación de unos posibles yacimientos submarinos de gas natural, que Turquía considera que deben ir en beneficio de toda la isla de Chipre, incluyendo a los turcochipriotas.

Lejos de arreglarse, la disputa ha crecido aún más precisamente con la entrada de Israel, que habría llegado a un acuerdo con el gobierno griego de Chipre para la explotación de esos depósitos de gas. El gobierno turco por boca de su ministro de exteriores calificó el mismo sábado de «provocación» los planes de Nicosia para proseguir con los sondeos y la explotación de dichos yacimientos, y advirtió que estudiaría llevar a cabo exploraciones de hidrocarburos conjuntas con el gobierno de la KKTC si las autoridades grecochipriotas no daban marcha atrás.

Recientemente el presidente grecochipriota Dimitris Christofias anunció que la empresa norteamericana Noble Energy comenzaría a realizar en breve los trabajos de sondeo y perforación para confirmar la existencia de depósitos de hidrocarburos bajo la plataforma continental ubicada al sur de Chipre. Aunque Christofias no dió una fecha específica para el comienzo de esos trabajos, fuentes de su gobierno informaron que éstos podrían iniciarse a principios de octubre.

Precisamente hace unos días Turquía anunció que podría firmar un acuerdo de delineación de la plataforma continental con la República Turcochipriota como contrapartida a los planes del gobierno grecochipriota. Dicho acuerdo podría suponer que ciertas zonas de la plataforma continental sobre la que se asienta la isla de Chipre, y que Nicosia (que no reconoce la existencia de la KKTC) considera como suyas, podrían ser reclamadas también por los turcochipriotas e incluso administradas por Turquía, que las consideraría como propias. De hecho fuentes del ministerio de exteriores turco citadas el domingo por el diario Hürriyet aseguraron que la Corporación Petrolífera Turca (TPAO) planea enviar plataformas de exploración a la zona escoltadas por barcos de guerra.

Naciones Unidas pidió el viernes una solución pacífica a la creciente disputa en torno a la explotación de los recursos naturales frente a las costas de Chipre, pero pese a esos llamamientos, el intercambio de retórica cada vez más elevada de tono no ha cesado en los últimos días entre Nicosia y Ankara.

Las advertencias de Turquía sobre Chipre se suman además a su anuncio de que barcos de guerra turcos comenzarán a patrullar con más frecuencia las aguas internacionales del Mediterráneo oriental para evitar que la marina israelí cuente con la libertad de acción y movimientos que tenía hasta ahora. El gobierno turco incluye esta medida entre las sanciones impuestas a Israel por su negativa a disculparse e indemnizar a las víctimas del asalto que comandos israelíes llevaron a cabo el año pasado precisamente en aguas internacionales contra el buque «Mavi Marmara», causando la muerte a 9 civiles turcos.