Al menos siete muertos por la explosión de una bomba en el sureste de Turquía

Un artefacto explotó al paso de un coche de policía en la provincia de Bitlis matando a cinco policías y dos civiles, incluyendo una niña de sólo dos años de edad, y causando varios heridos.

Cinco policías y dos civiles, incluyendo una niña de dos años de edad, murieron en un atentado con bomba atribuido al grupo armado kurdo Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el distrito de Güroymak, situado en la provincia suroriental de Bitlis.

La explosión se produjo en torno a las 15:45 hora local (14:45 hora peninsular española) del martes. Al parecer una bomba colocada junto a la carretera fue activada por control remoto -un método habitualmente utilizado por los terroristas del PKK- al paso de un vehículo policial. A consecuencia de la detonación murieron cinco policías así como un padre y su hija que viajaban en un camión que circulaba en ese momento junto al vehículo de la policía.

Al menos otras cuatro personas resultaron heridas, incluyendo dos policías cuyo estado de salud es muy grave y se teme por su vida. Por el momento no hay más datos sobre la explosión, aunque las fuerzas de seguridad turcas han puesto en marcha una operación en la zona para tratar de localizar a los autores.

Este nuevo atentado del PKK se produce pocas horas después de que la policía detuviera en la mañana del martes en la cercana provincia de Mardin a un total de 21 personas como parte de una operación contra la Unión de Comunidades Kurdas (KCK), una organización considerada como un paragüas político para grupos vinculados al PKK. Entre los detenidos, que están acusados de pertenencia a banda armada y de apoyo a una organización criminal, hay varios miembros del partido nacionalista kurdo BDP.