15 miembros del PKK desertan y se entregan a las autoridades turcas

Una quincena de miembros de la organización terrorista se entregaron a un puesto de la gendarmería turca en la frontera con Irak, siendo puestos en libertad por un tribunal por la llamada «ley del arrepentimiento».

Una quincena de miembros del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) fueron puestos en libertad tras haberse entregado voluntariamente a las fuerzas de seguridad turcas después de haber huido de las bases que la organización armada posee en las zonas montañosas del norte de Irak fronterizas con Turquía.

Los 15 miembros del grupo armado se habían entregado días atrás a miembros de la gendarmería turca en la provincia suroriental de Şırnak, fronteriza con el norte de Irak, donde declararon haber escapado de los campamentos que el PKK tiene en las montañas iraquíes próximas a la frontera turca.

Según informó el martes la prensa turca, siete de los miembros eran menores de edad que tras ser interrogados por los propios gendarmes en Şırnak fueron puestos inmediatamente en libertad en el distrito fronterizo de Silopi (limítrofe con el noroeste de Irak y el noreste de Siria), donde se habían entregado voluntariamente.

Los otros ocho militantes del PKK, mayores de edad, fueron transferidos desde allí hasta la oficina del fiscal especial de la ciudad de Diyarbakır, donde un tribunal dictaminó su puesta en libertad en aplicación del Artículo 221 del Código Penal Turco (TCK), conocido popularmente como «ley del arrepentimiento» y que se aplica en estos casos.

De acuerdo a este artículo, cualquier miembro de una organización armada que se entregue a las fuerzas de seguridad será puesto en libertad sin pena alguna siempre y cuando no haya estado implicado en acciones armadas o atentados; en caso de haber participado en algún tipo de ataque, de acuerdo a la legislación turca un miembro del PKK o de otro grupo armado puede ser puesto en libertad o su pena verse mermada por un tribunal si proporciona información relevante sobre las actividades de la organización.

La deserción de miembros del PKK de los campamentos que el grupo armado posee en los escarpados montes del norte de Irak es un fenómeno frecuente que según informes de la inteligencia turca se ha disparado en los últimos años a medida que las fuerzas de seguridad turcas han incrementado la presión sobre la organización terrorista, que está encontrando serias dificultades para reclutar nuevos miembros.

El PKK emplea a menudo métodos coercitivos sobre muchas familias campesinas de la región sureste de Anatolia -poblada mayoritariamente por turcos de etnia kurda-, y con frecuencia recurre al secuestro de menores para que formen parte de sus filas. Muchos de los miembros del PKK que se entregan cuentan relatos escalofriantes de cómo fueron arrebatados de sus familias y llevados a las montañas, donde sus superiores les prohibían bañarse y les obligaban a luchar por la comida al tiempo que les sometían a una intensa instrucción militar e ideológica. A menudo los desertores del PKK cuentan cómo en los campamentos de la organización se adoctrina a sus miembros diciéndoles que si huyen y se entregan a las autoridades turcas les matarán y asesinarán a sus familiares.