Una ola de calor procedente de África llega a Turquía

La ola de calor africana afectará durante toda la semana al clima en Turquía, llevando las temperaturas a máximos históricos por encima de los 30 grados en Estambul o Ankara.

Una ola de calor procedente del norte de África comenzó a golpear Turquía desde el lunes incrementando notablemente las temperaturas hasta niveles inusuales para esta época del año, según advirtió el Servicio Meteorológico Estatal Turco.

“Las temperaturas se incrementarán significativamente por todo el país, oscilando en niveles muy por encima de los normales para la estación”, decía en un comunicado emitido el lunes el servicio meteorológico, añadiendo que “se prevé que las temperaturas alcancen niveles extremadamente altos el 28 de mayo como nunca han sido registrados en un mes de mayo”.

Según informaron las autoridades, las temperaturas en toda Turquía podrían incrementarse debido a esta ola de calor africana entre 5 y 10 grados centígrados, persistiendo sus efectos durante toda la semana.

En el caso de la mayor ciudad del país, Estambul, las temperaturas podrían alcanzar máximas de 31 grados el 28 de mayo para reducirse hasta los 28 ºC el 29 de mayo; por su parte en la capital turca, Ankara, se prevén máximas de 34 grados.

Una ola de calor que dejará temperaturas máximas de casi 40 grados

Otras provincias registrarán incluso niveles superiores, como İzmir (Esmirna) o Konya, donde se prevé que los termómetros alcancen los 35 grados; por su parte en la provincia oriental de Malatya las temperaturas llegarán hasta los 36 grados celsius, mientras que en Şanlıurfa, en el sureste de Turquía, se esperan máximas de 39 ºC.

Ante la llegada de esta ola de calor las autoridades recomiendan a los ciudadanos que eviten salir a la calle o exponerse al sol en las horas de más calor, entre las 10:00 y las 16:00 horas, especialmente en el caso de los niños y los ancianos.

Este fenómeno meteorológico coincide además con la última semana del Ramadán, una época en la que los musulmanes en Turquía ayunan desde la salida hasta la puesta del sol, no ingiriendo ni agua ni alimento alguno durante las horas diurnas.