Varios cientos de simpatizantes del PKK se congregaban a primera hora del martes en un cementerio de Lice para evitar la retirada de una estatua erigida el fin de semana en honor a un líder de la organización.
Una persona de 24 años fallecía el martes por la mañana y dos más resultaban heridas –una de ellas en estado crítico- en el transcurso de los serios enfrentamientos que se vivieron en el conflictivo distrito de Lice de la provincia de Diyarbakır, al sureste de Turquía, cuando las fuerzas de seguridad turcas se dispusieron a retirar una estatua erigida en la localidad de Yolaçtı en honor a un líder del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Según informó la prensa turca, un numeroso grupo de personas se congregaba desde primeras horas del martes para evitar la retirada de la estatua, colocada a la entrada de un cementerio local e inaugurada el pasado viernes; el monumento representaba la efigie de Mahsum Korkmaz (alias Egîd), uno de los fundadores del PKK y fallecido en 1986 durante una acción armada.
Su inauguración el viernes fue llevada a cabo por simpatizantes del PKK coincidiendo con el 30º aniversario de los primeros ataques del grupo armado –incluido en la lista de organizaciones terroristas de la UE- contra las fuerzas de seguridad turcas, y que tuvieron lugar el 15 de agosto de 1984 en los distritos de Şemdinli (provincia de Hakkari) y Eruh (Siirt). El cementerio en cuestión donde se ubicó fue creado el año pasado para miembros del PKK fallecidos.
Un tribunal de Lice ordenaba el lunes la retirada de la estatua tras una demanda presentada por la oficina del gobernador de la provincia, que exigió además a la fiscalía una investigación sobre las personas responsables de erigir el polémico monumento.
Según informaron medios turcos, los enfrentamientos del martes se iniciaron cuando el grupo congregado en el cementerio para evitar la demolición de la estatua comenzó a lanzar piedras, material pirotécnico e incluso a disparar con varias armas de fuego contra las fuerzas de seguridad que se acercaron para acatar la orden judicial. Entre los manifestantes se incluirían miembros del YDG-H, considerada como la organización que agrupa a las juventudes del PKK.
En el transcurso de los incidentes, en los que las fuerzas de la gendarmería turca abrieron fuego en respuesta a los disparos de varios manifestantes, fallecía Mehdi Taşkın, de 24 años de edad, tras recibir un impacto de bala en la cabeza. Otro de los dos heridos en los incidentes se encontraría ingresado en estado crítico en un hospital de Lice.
Tras estos sucesos la oficina del gobernador de la provincia ordenaba el cierre de la principal carretera que conecta las provincias de Diyarbakır y Bingöl por motivos de seguridad, y establecía varios controles en la zona para prevenir nuevos incidentes. Los accesos por carretera a Lice permanecían también cortados el martes.
Varios impactos de bala
En un comunicado emitido tras la operación de retirada de la controvertida estatua, el Estado Mayor Turco informaba que un grupo de entre 200 y 250 personas entre los que habría miembros del PKK habían atacado a los miembros de las fuerzas de seguridad turcas que acudieron a retirar la efigie. El comunicado añadía que en el transcurso de los incidentes, que se prolongaron entre las 6:20 y las 9:00 de la mañana (5:20 y 8:00 CET), los manifestantes emplearon todo tipo de armas incluyendo rifles, lanza-cohetes y explosivos caseros, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a responder recurriendo a munición real.
Dos helicópteros militares recibieron así mismo disparos durante la operación, añadía el texto, señalando que se encontraron un total de seis impactos de bala en su fuselaje. Además tras regresar a sus cuarteles a las 9:45 de la mañana, se hallaron varios impactos en los vehículos militares que participaron en el dispositivo, prueba de la violencia y tensión con que se desarrolló la operación. Una de las balas habría impactado en una ventana del vehículo en el que viajaba el comandante del primer regimiento de la gendarmería turca, mientras que otra fue encontrada incrustada en el asiento del copiloto de otro vehículo blindado.
Esta no es sin embargo la primera estatua de este tipo que es erigida en Turquía por simpatizantes del grupo armado; recientemente un periodista turco presentaba otra demanda pidiendo la retirada de una estatua colocada en otro cementerio que alberga a antiguos militantes del PKK en la provincia de Kocaeli, al sur de Estambul, por considerar que constituye un acto de apología de la violencia y el terrorismo y una violación de los Artículos 215 y 312 del Código Penal Turco (TCK), según informó el diario turco Zaman.
Continúan los ataques del PKK
Pese al proceso de paz iniciado a finales de 2012 con los contactos directos entre el gobierno del primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan y el líder histórico de la organización, Abdullah Öcalan, y después de que éste proclamara en la primavera de 2013 un alto al fuego que teóricamente continúa en vigor, los ataques y actos de intimidación por parte de miembros del PKK han continuado durante todo este tiempo, aunque con menor intensidad.
Los últimos actos de violencia protagonizados por el grupo armado tenían lugar precisamente el lunes, cuando un grupo de una quincena de militares que patrullaba una carretera en la provincia de Van eran objeto de un atentado al hacer explosión una mina colocada en la vía y que fue detonada por control remoto, un método habitualmente utilizado por el PKK para atentar contra las fuerzas de seguridad turcas.
Otro vehículo militar era atacado el mismo día con un método similar en otra localidad de la misma provincia mientras se dirigía a la frontera con Irán, si bien el blindaje evitó en ambos casos que se produjeran heridos.
A estas acciones habría que añadir los actos de sabotaje contras obras de construcción en distintas zonas del sureste del país, que han incluido durante los últimos meses desde la quema de vehículos e instalaciones hasta intimidaciones o secuestros exprés de los trabajadores empleados en las obras.
Los últimos afectados serían los obreros que trabajan en la construcción de la presa de Ilısu, en la provincia suroriental de Mardin; allí el PKK habría amenazado, en una carta enviada a los trabajadores, sindicatos y autoridades locales, con tomar acciones de represalia si no cesan de trabajar en el proyecto. La carta, en la que se incluían los nombres de varios de los empleados en la obra, advertía que “todos aquellos que están trabajando en la presa de Ilısu” están expuestos a acciones del grupo armado si continúan los trabajos en la zona.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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