Camerún cierra todas sus fronteras con Nigeria para evitar la propagación del Ébola

Camerún se une así a otros países africanos que han cerrado sus fronteras con los países afectados por el brote del virus, que ha causado ya 1.200 muertos y más de 2.200 infectados.

El gobierno de Camerún anunció el lunes el cierre de todas sus fronteras terrestres, marítimas y aéreas con su vecino del norte, Nigeria, para evitar que el mortal virus del Ébola llegue hasta este país africano.

“Todas las fronteras entre Camerún y Nigeria están cerradas. Nuestra idea es que es mejor prevenir que curar”, declaraba el ministro camerunés de comunicaciones Issa Tchiroma Bakary, explicando la medida adoptada por este país de más de 22 millones de habitantes que comparte cerca de 2.000 kilómetros de frontera común con Nigeria, cuarto país infectado por el nuevo brote.

Precisamente la Organización Mundial de la Salud –que estima que llevará al menos seis meses controlar la expansión de la enfermedad– pedía el mismo día a los países afectados que extremen la vigilancia en los aeropuertos para impedir la propagación del virus, pese a insistir en que el contagio entre viajeros es realmente difícil y que los enfermos pueden ser fácilmente identificados. Son varios los Estados africanos que han tomado medidas como prohibir la entrada de personas de los países afectados o suspender las relaciones comerciales.

Declarado como una emergencia de salud pública internacional, Nigeria es oficialmente el último país incluido en la lista de países infectados por el Ébola –un reciente caso en Mauritania no acabó de ser confirmado- si bien las autoridades nigerianas creen que el brote está controlado en gran medida y limitado a la ciudad de Lagos, la antigua capital del país. Por ahora las cifras oficiales hablan de 12 afectados por el virus, de los que cuatro han fallecido ya.

Preocupación por la fuga de enfermos en Liberia

Uno de los últimos sucesos que ha puesto en evidencia la dificultad de los países afectados, con sus recursos limitados, para hacer frente al brote del virus es lo ocurrido el fin de semana en un suburbio de Monrovia, la capital de Liberia, donde el número de muertos por la enfermedad supera los 410.

El sábado por la noche un grupo de residentes de un barrio periférico asaltaban un centro habilitado recientemente por las autoridades para enfermos del Ébola, aparentemente para saquearlo, coreando consignas contra el gobierno y contra la existencia del virus, momento que aprovecharon una veintena de enfermos para escapar del lugar.

Su huida ha sembrado una gran alarma en la capital de Liberia, donde se teme que puedan provocar nuevos contagios; el lunes las autoridades liberianas confirmaban que los pacientes fugados seguían en búsqueda pero que se desconoce su paradero.

«Lo peor es que quienes saquearon el centro (el sábado) se llevaron colchones y toallas manchadas de fluidos de los cuerpos de los enfermos», declaró el ministro de información del país, Lewis Brown. «Probablemente todos estos vándalos que saquearon el centro portan ahora el virus del Ébola” añadió Brown, quien sugirió poner todo el barrio de West Point –donde se ubica el centro saqueado- en cuarentena para evitar que la enfermedad se extienda.