Un grupo terrorista ligado al PKK reivindica el atentado de Estambul

El grupo terrorista Halcones de la Liberación del Kurdistán (TAK), una ramificación del PKK, reivindicó el sangriento atentado contra un autobús que costó la vida a cuatro soldados y una joven de 17 años.

El grupo terrorista Halcones de la Liberación del Kurdistán (TAK), una ramificación del PKK, reivindicó ayer el sangriento atentado contra un autobús que costó la vida a cuatro soldados y una muchacha de 17 años, según un comunicado difundido por internet.
 
Según la nota que aparece en la web de este grupo, «Se trata de un ataque totalmente planificado contra un vehículo militar», y añade que su intención es multiplicar sus acciones armadas contra el Estado turco.
 
Las autoridades de Turquía habían atribuido el atentado a la organización terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que en las últimas fechas ha protagonizado una escalada en sus ataques contra las fuerzas de seguridad turcas. El PKK asegura que los TAK -que ya han cometido otros atentados en Estambul- están formados por antiguos miembros del PKK; sin embargo, el gobierno turco considera que los TAK y el PKK son exáctamente lo mismo, y que el grupo terrorista kurdo utiliza las siglas TAK para reivindicar atentados cuando estos pueden generar desaprobación popular, en especial cuando mueren civiles como ha sido este caso.
Dos militares y una joven de 17 años, hija de uno de los oficiales que viajaba en el autobús, murieron inmediatamente a consecuencia de la violenta explosión que tuvo lugar a primera hora del martes en una carretera aislada de las afueras de Estambul. Otros dos soldados más fallecieron posteriormente en el hospital a consecuencia de las graves heridas sufridas durante el atentado, para el que se empleó una bomba de fragmentación oculta en la calzada que fue accionada por control remoto, según explicó el gobernador de Estambul a la prensa.
La técnica de ocultar bombas o minas en las carreteras y accionarlas por control remoto al paso de vehículos es muy utilizada por el PKK en el sureste de Anatolia para cometer atentados contra las fuerzas de seguridad turcas. El PKK, que ha intensificado sus ataques en las últimas semanas, ya había amenazado además con extender su lucha armada a las ciudades del oeste de Turquía.
El pasado 8 de junio pasado, otras 15 personas ya resultaron heridas cuando explotó una bomba colocada en la calzada en otro distrito de las afueras de Estambul al paso de un vehículo policial.
 
El Consejo de Seguridad Nacional (MGK, por sus siglas en turco) se reunió el lunes con carácter de urgencia para estudiar las medidas a adoptar ante el incremento de los ataques del PKK, que podrían incluir una nueva operación a gran escala en las montañas del norte de Irak, donde se refugian la mayoría de los activistas del PKK.
 
El primer ministro Erdoğan descartó ayer volver a declarar el estado de emergencia en el sureste de mayoría kurda -donde tiene su mayor implantación el PKK- al igual que se hizo a principios de los años 90, y aseguró que su gobierno «nunca sucumbirá al lenguaje del terrorismo».