Un ex general turco condenado por el caso Ergenekon se entrega a la justicia

Tuncer Kılınç, conocido por sus ideas nacionalistas y sus declaraciones en contra de la OTAN y la UE, había sido sentenciado la semana pasada a 13 años de cárcel.

El ex general del ejército turco Tuncer Kılınç, condenado a prisión por la Corte Suprema Criminal nº 13 de Estambul que la semana pasada emitió el veredicto final sobre la trama golpista y ultranacionalista conocida como “Ergenekon”, se entregó el lunes a la justicia.

Según informaciones publicadas el lunes por varios medios de comunicación del país, Kılınç, de 73 años de edad y retirado del servicio desde el año 2003, se entregó a primera hora de la mañana del lunes ante los juzgados del distrito de Çağlayan en Estambul.

El general retirado, detenido el 7 de enero de 2009 en el marco de la investigación contra la trama Ergenekon, se encontraba en busca y captura desde que fuera sentenciado el pasado lunes 5 de agosto a 13 años y 2 meses de prisión por la corte de Silivri, a las afueras de Estambul, que anunció su esperado veredicto sobre el caso así como las condenas para los 275 acusados en el juicio, iniciado hace ya casi seis años.

Nacido en 1940 en Estambul, y graduado en 1960 en la Academia Militar Turca y en 1973 en el Colegio de Guerra del Ejército, Kılınç fue secretario general del Consejo de Seguridad Nacional (MGK) entre los años 2001 y 2003. Pese a ser el general turco que más años sirvió en la OTAN, sus ideas nacionalistas le convirtieron en un gran crítico de la Alianza Atlántica, siendo partidario que Turquía la abandonase para formar una coalición oriental con Rusia, China, Siria e Irán. Sus críticas y polémicos comentarios a menudo fueron dirigidos también contra Estados Unidos y la Unión Europea.

El caso Ergenekon estalló en 2007 después de que se descubriera un abundante depósito de municiones y explosivos en una vivienda del distrito estambulita de Ümraniye, sacando a la luz lo que se reveló como toda una red organizada de tintes nacionalistas y relacionada con lo que en Turquía se conoce como el “Estado profundo”. El juicio, que concluyó la semana pasada con duras penas de prisión –incluyendo condenas a cadena perpetua para 19 de los acusados, casi todos ellos antiguos miembros del ejército- ha estado sin embargo rodeado desde el principio de una profunda polémica política entre partidarios y detractores del proceso.