Un condenado se salva de la horca en Irán tras el perdón de la madre de la víctima

Los padres de la víctima, asesinada en 2007 por el reo, le retiraron la soga en el último instante librándole así de la muerte: un raro gesto en un país donde el año pasado más de 500 personas fueron ejecutadas.

Un hombre condenado a muerte que estaba a punto de ser ejecutado en la horca se salvó finalmente de la ejecución después de que la familia de la víctima le perdonase la vida, una práctica posible pero poco habitual en Irán.

El hombre, un joven de algo más de veinte años de edad llamado Balal, había sido hallado culpable en 2013 de matar a cuchilladas a otro joven de 18 años durante una pelea callejera ocurrida en 2007 en la provincia de Mazandaran, al norte del país.

De acuerdo a la interpretación de la ley islámica imperante en el país, la familia de la víctima, Abdollah Hosseinzadeh, participó en la ejecución pública y la propia madre del fallecido era quien se disponía a retirar la silla que sujetaba a Balal, y que le habría dejado suspendido de la horca; sorprendentemente llegado el momento de la ejecución, la mujer abofeteó la cara del condenado y le recriminó su acción, y posteriormente con la ayuda de su marido -el padre de la víctima- le retiró la soga del cuello al reo, salvándole así la vida.

Según informó la agencia semi-oficial iraní ISNA la madre del joven asesinado había perdido también a otro hijo de 11 años, en este caso tras un accidente de motocicleta. Las imágenes del suceso, difundidas por ISNA, mostraron además a la madre de Balal -que asistía también a la ejecución pública sin poder sostenerse en pie por la emoción- abrazando desconsolada a la madre del joven asesinado por su hijo en señal de gratitud. Ambas se abrazaron posteriormente sin poder contener las lágrimas.

Varias destacadas figuras iraníes, incluyendo el popular presentador de televisión Adel Ferdosipour, habían pedido a los padres de Abdollah que perdonasen al autor de la muerte de su hijo, quien de acuerdo a las leyes del país se ha librado con este gesto de la pena de muerte, pero no así de una condena a prisión por el delito que cometió.

El gesto no es muy habitual en un país donde sólo en 2013 fueron ejecutadas al menos medio millar de personas (incluyendo 27 mujeres y dos niños), habitualmente exhibidas públicamente colgadas de grúas. Según cifras de Naciones Unidas sólo durante los tres primeros meses de este año al menos 176 personas han sido ejecutadas en Irán.