Turquía critica la resolución que reconoce a Israel como el hogar de los judíos

El parlamento israelí, la Knesset, aprobó el jueves una legislación tildada de ‘’racista’’ que establece a Israel como la ‘’patria nacional’’ del pueblo judío y relega a la minoría árabe del país a ciudadanos de segunda clase.

La moción que reconoce a Israel como la el estado-nación del pueblo judío aprobada por la Knesset –parlamento israelí- constituye una violación de los derechos universales y atenta contra los derechos fundamentales de los ciudadanos israelíes de origen palestino, según denunció el jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía en un comunicado.

En la nota oficial emitida desde Ankara poco después de que el parlamento israelí aprobara la resolución, el ministerio de exteriores turco también expresa que confirmar a Jerusalén –cuya mitad oriental está ocupada por Israel desde 1967- como la capital indivisible del Estado de Israel resulta “nulo e inválido” para la comunidad internacional.

Añade el comunicado que resulta “inaceptable” que se intenten promover los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados pese a que Naciones Unidas ha reiterado en varias ocasiones que son ilegales.

Por último, Ankara advierte que otorgar el derecho de autodeterminación únicamente a los judíos constituye “el producto de una mentalidad desfasada y discriminatoria”, y pide a la comunidad internacional que actúe para evitar que Israel continúe encubriendo sus actividades ilegales y de ocupación en Palestina.

La controvertida legislación que define oficialmente a Israel como “la patria nacional del pueblo judío” fue aprobada el jueves en el parlamento israelí en una tensa sesión por 62 votos a favor y 55 en contra, pese a la oposición de varios diputados israelíes y sobre todo de los representantes de la minoría árabe israelí, que la consideraron “antidemocrática” y “extremista” y una forma de “racismo israelí contra la minoría árabe”, que constituyen en torno a un 20% de los ciudadanos de Israel.

La ley aprobada en la Knesset estipula además que un “Jerusalén unificado” es la capital de Israel y que el hebreo es el idioma oficial del país, privando además al árabe de su anterior consideración como una de las lenguas oficiales de Israel y rebajándolo únicamente a un “estatus especial”.

El artículo más controvertido de la nueva legislación, que abogaba por la creación de comunidades “sólo para judíos” en Israel, fue sin embargo finalmente retirado del borrador de ley antes de la votación final. La legislación aprobada el jueves tiene la consideración de “fundamental”, lo que le garantiza un estatus casi equivalente al de la constitución, si bien aún está por ver qué ocurrirá una vez sea revisada por el Tribunal Constitucional, que podría tumbarla u obligar a retirar o reformar algunos de sus artículos.

Pese a la controversia desatada, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu alabó la nueva legislación y calificó su aprobación en la Knesset como “un momento decisivo para el sionismo y para Israel”. “120 años después de que Herzl (el fundador del sionismo moderno) articulase su visión, hemos establecido con esta ley el principio básico de nuestra existencia”, dijo Netanyahu.

Sus detractores sin embargo la han tildado de un claro ejemplo de racismo judío contra los árabes. “Hoy les tendré que decir a mis hijos, junto con todos los niños de las ciudades árabes palestinas del país, que el Estado (israelí) ha declarado que no nos quiere aquí”, dijo tras el tenso debate en el parlamento -que se prolongó por varias horas- Ayman Odeh, líder de la Lista Conjunta Árabe (una alianza de cuatro partidos árabes israelíes). “(La Knesset) ha aprobado una ley sobre la supremacía judía y nos ha dicho que siempre seremos ciudadanos de segunda clase”, añadió.

Por su parte Benny Begin, hijo del ex primer ministro israelí Menachem Begin, fundador del partido conservador Likud liderado hoy día por Netanyahu, se abstuvo en la votación criticando lo que consideró un creciente alejamiento del partido fundado por su padre de los derechos humanos fundamentales. Varias organizaciones judías de Estados Unidos también han expresado su rechazo a una legislación que consideran que viola principios democráticos básicos.