Turquía condena la decisión de Israel de construir un nuevo asentamiento en Cisjordania

El gobierno israelí anunció a última hora del jueves la construcción, por primera vez en dos décadas, de un nuevo asentamiento en Palestina para alojar a miles de judíos expulsados en febrero de una colonia ilegal en Cisjordania.

Turquía condenó el viernes la decisión anunciada por el gobierno israelí de crear un nuevo asentamiento de colonos judíos en tierras palestinas, el primero en los últimos 20 años, haciendo así oídos sordos a las críticas de la comunidad internacional.

“Condenamos la decisión del gobierno israelí de crear un nuevo asentamiento en los territorios palestinos ocupados”, decía un comunicado difundido el viernes por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, que calificó como “inaceptable” una decisión que –recuerda- viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y los propios derechos de los palestinos.

El gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu anunció a última hora del jueves sus planes para crear, por primera vez en dos décadas, un nuevo asentamiento en tierras palestinas de Cisjordania para colonos judíos. La nueva colonia contendrá unas 2.000 viviendas y estará ubicada en la región del Valle de Shiloh, cerca de la ciudad palestina de Ramala. Netanyahu habría dado ya instrucciones para expropiar 900 kilómetros cuadrados de tierras palestinas declarándolas propiedad del Estado israelí.

La decisión es doblemente polémica, ya que responde a un deseo del ejecutivo israelí de compensar a un grupo de colonos judíos que fueron obligados por la fuerza el pasado mes de febrero a abandonar el asentamiento ilegal de Amona, construido en tierras de Cisjordania, después de que en diciembre de 2014 la Corte Suprema de Israel diese dos años de plazo para desmantelar la colonia.

Según cifras oficiales, sólo en lo que va de año Israel ha autorizado la construcción de más de 6.000 viviendas para colonos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este. Actualmente se estima que unos 612.000 colonos israelíes viven en un centenar de asentamientos en tierras consideradas por la comunidad internacional como territorios palestinos ocupados, que incluyen las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967 y donde cualquier asentamiento israelí es por tanto ilegal, suponiendo un paso más para obstaculizar una solución basada en la convivencia de dos Estados –uno israelí y otro palestino- en la región.

De acuerdo a datos proporcionados por la Oficina Central Estadística de Palestina, desde la creación en 1948 del Estado israelí, Israel se ha apropiado de unos 27.000 kilómetros cuadrados de tierras palestinas, lo que representa el 85% de los territorios históricos de Palestina.