Taksim amanece en relativa calma tras las protestas del sábado

El domingo por la mañana Taksim amanecía en calma tras la tensa jornada del sábado y después de quedar abierta al público, aunque los signos de la violencia vivida en la zona eran aún claramente visibles.

La emblemática plaza Taksim de Estambul amanecía el domingo en una aparente pero tensa calma después de que la policía turca se retirara mayoritariamente del lugar tras los llamamientos a la calma hechos por el presidente turco, Abdullah Gül.

Gül, que se encontraba de visita oficial desde el pasado miércoles en Turkmenistán, regresó el sábado por la mañana a Ankara e hizo un llamamiento al sentido común y a actuar con “madurez” tanto por parte del gobierno como de los manifestantes para acabar con las tensiones iniciadas en Estambul, y que desde la noche del viernes se propagaron a otras ciudades del país.

En un comunicado emitido el sábado, el Presidente de la República expresó su preocupación por la sucesión de hechos en Taksim y otras ciudades de Turquía y urgió a la calma y a actuar conforme a las reglas de la democracia por ambas partes, al tiempo que insistió en que las fuerzas de seguridad debían actuar con moderación a la hora de enfrentarse a manifestaciones de este tipo.

“En una sociedad democrática, las protestas deberían poder darse de acuerdo a las normas sin que se produjeran abusos. De forma similar, las autoridades deberían llevar a cabo un serio esfuerzo para escuchar las diferentes opiniones y preocupaciones”, dijo Gül, que subrayó que las protestas en Estambul habían alcanzado un “nivel preocupante” el viernes y que es responsabilidad de todos actuar con “más madurez” para acabar con las tensiones en torno a esta cuestión.

“Nuestras fuerzas de seguridad deberían actuar con el máximo cuidado y de una forma proporcionada cuando llevan a cabo sus obligaciones, y no deberían permitir que se produzcan imágenes tan preocupantes (como las vistas en los últimos días)”, agregó Gül.

Fuentes del gobierno confirmaron a la prensa turca bajo condición de anonimato que en torno a las 14:30 del sábado (13:30 CET), poco después de regresar a Turquía, el presidente turco se ponía en contacto por vía telefónica con el gobernador de Estambul, Hüseyin Avni Mutlu, con el ministro del interior Muammer Güler, y con el primer ministro Tayyip Edoğan, que poco antes había asegurado en un discurso pronunciado en Estambul ante una asamblea de empresarios que la policía seguiría en Taksim.

Tras mostrar su preocupación a las autoridades y llamar a la calma y la moderación, especialmente a la luz del mitin convocado en las proximidades por el líder del principal partido de la oposición Kemal Kılıçdaroğlu, la policía turca comenzaba a retirarse poco después del mediodía de las inmediaciones de la plaza Taksim, que se vio abarrotada por miles de personas. Los manifestantes pudieron acceder incluso al emblemático Gezi Park, origen de las protestas, que permanecía acordonado desde la noche del jueves.

Pese a todo y merced a las acciones de algunos grupos aislados, la policía volvió a lanzar gas lacrimógeno contra la multitud poco después de abrirse el acceso a Taksim, aunque nuevamente la plaza volvió a ser ocupada minutos después. Algunos activistas prendieron incluso fuego a varios vehículos de construcción, y se produjeron ataques contra algunos equipos de cadenas de televisión acusadas de ser afines al gobierno. Pese a todo el ambiente en Taksim durante el resto de la jornada fue mayoritariamente festivo, aunque los incidentes no obstante continuaron en otras zonas de Estambul próximas donde hubo enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos de manifestantes, especialmente cerca del distrito de Beşiktaş, donde se ubica la oficina del primer ministro turco.

Según informó el ministro del interior Muammer Güler el sábado, al menos 939 personas habían sido detenidas por las protestas de los últimos días. En total hubo cerca de un centenar de protestas en 48 provincias de Turquía, incluyendo Estambul, Ankara, İzmir, Antalya, Konya o Eskişehir entre otras muchas.

El sábado por la noche muchos barrios y distritos de Estambul fueron escenario de protestas pacíficas, con miles de personas congregadas en parques y plazas portando banderas turcas y organizando caceroladas en la calle o incluso desde las propias ventas de las casas: el sonido del golpeo de sartenes, ollas o botellas de cristal podía escucharse perfectamente el sábado por la noche en muchas zonas de la ciudad, acompasado por el encendido y apagado de las luces de cientos de viviendas en señal de protesta. En las calles los coches encendían también sus luces y hacían sonar sus bocinas al unísono, una escena que ya se produjo en la noche del viernes y que el sábado se prolongó hasta bien entrada la madrugada del domingo.

El domingo por la mañana Taksim amanecía con más calma tras la tensa jornada del sábado y después de que la plaza quedara abierta definitivamente al público, aunque los restos y signos de la conflictiva jornada vivida en la zona en los últimos dos días eran aún claramente visibles y hacían que el lugar, con restos de barricadas, mobiliario urbano y coches volcados o quemados esparcidos por el área, se semejase a una zona de guerra.

La lluvia caída en la madrugada del domingo contribuyó también a calmar los ánimos, y el domingo por la mañana apenas unas decenas de activistas se congregaban en Taksim acompañados por los primeros turistas que se atrevían a regresar a la carismática plaza, que en los últimos días ha estado en boca de los informativos de medio mundo.