Nuevos detalles sobre el mortal incendio que arrasó en la madrugada de ayer una conocida discoteca en Estambul matando a 29 personas comienzan a salir a la luz, mientras las autoridades turcas han detenido por ahora a 9 personas. Mientras, un superviviente del incendio permanece ingresado en el hospital en estado muy grave, según informó el gobernador de Estambul.
El fuego se inició durante unas obras de reforma en la discoteca “Masquerade”, situada en los bajos de un edificio de 16 plantas en el distrito de Beşiktaş, y su intensidad fue tal que llegó a afectar al tercer piso del edificio antes de poder ser extinguido por los bomberos. No obstante, todas las víctimas se encontraban en el interior de la discoteca y eran empleados del club, según han confirmado las autoridades, que por ahora han detenido a varios gerentes del club y a uno de los responsables de las obras que se estaban llevando a cabo en el local. El Ministerio de Justicia de Turquía ha asignado a tres fiscales y varios detectives para investigar a fondo la tragedia.
Fuentes del departamento de bomberos de Estambul han señalado que el incendio se desató durante los trabajos de soldadura que se estaban llevando a cabo como parte de las obras para mejorar la insonorización del local y renovar la decoración; fue entonces cuando una chispa pudo desatar el fuego -algunos medios han hablado de una explosión, pero no hay confirmación oficial al respecto- al prender en varios materiales inflamables.
La mayoría de los que perecieron en el interior de la discoteca murieron asfixiados por el humo; en especial los elementos fabricados en fibra de vidrio que formaban parte de la decoración de la discoteca pudieron desprender grandes cantidades de humo con el calor del incendio, lo que rápidamente redujo la visibilidad y la disponibilidad de oxígeno para quienes se encontraban dentro del local, que además solo tenía una salida. La mayoría de las 29 muertes se produjo en cuestión de minutos.
Las obras en la discoteca carecían de licencia
La Oficina del Gobernador de Estambul ha informado que el local de la discoteca -con capacidad para 4.000 personas– se encontraba cerrado aprovechando el mes musulmán del Ramadán para llevar a cabo unas obras de renovación; se ha sabido que los propietarios del club tenían prisa por acabar los trabajos, ya que su intención era reabrir coincidiendo con los 4 días festivos que se celebran en Turquía al acabar el Ramadán, a partir del 10 de abril.
Por su parte, el alcalde metropolitano de Estambul Ekrem İmamoğlu -recién reelegido en las elecciones celebradas el domingo en Turquía– ha confirmado que, si bien el local tenía licencia para operar, la discoteca no había solicitado al ayuntamiento los permisos de obras pertinentes para llevar a cabo la reforma. “No hay constancia de ningún permiso de reforma o construcción para modificar el interior del local. Además, debido a que la estructura se encuentra dos niveles por debajo del suelo, se encontraba oculta a la vista (por lo que nadie advirtió las obras). En esencia, lo que aquí se estaba llevando a cabo era una actuación ilegal”, ha declarado İmamoğlu.
Algunos vecinos de la zona han señalado a medios turcos que el elevado número de víctimas no fue una coincidencia, más teniendo en cuenta que el incendio se produjo de madrugada. Una vecina residente en las viviendas justo encima de la discoteca contó que esa noche los propietarios habían invitado a los trabajadores a celebrar el iftar -la cena de ruptura del ayuno durante el Ramadán- dentro del local, lo que explica que hubiese tantas personas en el interior en ese momento.
Otros testigos del incendio han contado que se oyeron explosiones y que los bomberos llegaron en solo 5 minutos, pero que las llamas ya salían de la discoteca hacia la fachada del edificio; algunas personas intentaron socorrer a las víctimas en esos angustiosos momentos.
“Si se hubiesen tomado medidas, este incendio no habría ocurrido”
Kazım Beceren, presidente de la Fundación para la Protección y la Educación contra el Fuego de Turquía (TÜYAK), declaró a la prensa turca que el principal problema en este caso es que no se tomaron precauciones, “especialmente durante la fase de construcción y sobre todo durante las obras in situ. El hecho de que este incendio produjese muertes indica que todas estas precauciones no se tuvieron en cuenta”.
Otros expertos apuntan además a la presencia de gran cantidad de materiales inflamables en el interior como parte de los trabajos de reforma y redecoración del local. En suma, como suele ocurrir en este tipo de tragedias, el incendio en esta discoteca de Estambul fue resultado de una acumulación de factores, deficiencias y negligencias, que desgraciadamente acabaron con la vida de 29 personas. “Si un arquitecto hubiese intervenido en el proyecto, posiblemente este incendio no habría ocurrido”, aseguró el presidente de la Cámara de Arquitectos Interioristas de Estambul.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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