Rescatados en Turquía 82 inmigrantes que trataban de llegar a Rumanía

El drama de estos inmigrantes abandonados a su suerte vuelve a sacar a la luz el problema del creciente número de refugiados que tratan de llegar a Europa a través de Turquía.

Un total de 82 inmigrantes ilegales a los que las mafias habían prometido llevar hasta Rumanía eran rescatados en la mañana del jueves por guardacostas turcos en aguas del Mar Negro, tras quedar a la deriva en una pequeña y destartalada embarcación durante dos días, según informó la prensa turca.

El grupo, compuesto por ciudadanos afganos, sirios e iraníes y en los que había 15 niños y una veintena de mujeres –dos de ellas embarazadas- había quedado abandonado a su suerte en medio del mar, en un barco de sólo 15 metros de eslora con capacidad para nada más que 50 personas, después de que el capitán se marchase diciendo que iba a buscar ayuda para arreglar un problema técnico… Aunque nunca volvió.

Tras pasar dos días sin comida ni agua, los inmigrantes consiguieron llamar la atención de un barco que transitaba por la zona en dirección al cercano Estrecho del Bósforo gracias a un pequeño fuego, y finalmente los guardacostas turcos localizaban el pequeño navío a unos 50 kilómetros de las costas de la provincia de Estambul, y rescataban a sus pasajeros en torno a las 10:30 (9:30 CET) del jueves. Desde allí fueron trasladados a tierra firme, donde se les proporcionó agua, comida y asistencia médica, mientras las autoridades turcas han iniciado la búsqueda del capitán del barco.

El Egeo, convertido en un “mar de inmigrantes”

En un informe publicado el pasado julio, Amnistía Internacional (AI) denunciaba que las políticas de inmigración de la Unión Europea y sus Estados miembros están poniendo en riesgo la vida de miles de personas y violando sus derechos como refugiados, en un momento en que, según denuncia la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), el número de personas desplazadas de sus países en todo el planeta es el más alto desde la II Guerra Mundial.

Las cifras son claras: la UE gastó entre 2007 y 2013 cerca de 2.000 millones de euros en tratar de blindar sus fronteras ante la llegada de inmigrantes, pero sólo 700 millones en mejorar las condiciones de vida para los solicitantes de asilo y refugiados que viven en su territorio, según explica el informe de AI, titulado “El coste humano de la Fortaleza Europa: violaciones de derechos humanos contra inmigrantes y refugiados en las fronteras de Europa”. Todo ello según esta organización, pone de manifiesto cuáles son las prioridades de los países europeos, y ha convertido el Egeo en un “mar de inmigrantes”, mientras cada vez es mayor el número de personas que tratan de escapar de la difícil situación en varios países vecinos con la frontera sur de Europa, aunque muchas llegan también desde África y Asia.

“Casi la mitad de los que intentan entrar irregularmente en la UE huyen de conflictos o persecuciones en países como Siria, Afganistán, Eritrea y Somalia. Debe proporcionarse a los refugiados más modos de entrar a la UE de forma segura y legal, para que no se vean forzados a embarcar en peligrosos viajes”, declaraba un responsable de Amnistía Internacional refiriéndose al informe.

Turquía alberga ya más de un millón de refugiados sirios, de los cuales unos 200.000 han sido acomodados en campos –especialmente durante los primeros meses de la guerra en Siria- mientras que el resto viven dispersos por distintas ciudades, poniendo en jaque la capacidad de las autoridades turcas para atender y gestionar las necesidades de semejante volumen de personas. Así mismo datos recientes revelaban que sólo entre 2011 y 2013 el gobierno turco se gastó cerca de 100 millones de dólares sólo en proveer de asistencia médica a los refugiados sirios. Mientras y en claro contraste, los 28 países miembros de la UE han aceptado hasta la fecha acoger a menos de 30.000 refugiados sirios.

Datos recientes proporcionados por la oficina del gobernador de İzmir, la principal ciudad de la costa turca del Egeo, señalan que sólo en lo que va de 2014 se han detenido 7.540 personas tratando de cruzar ilegalmente este mar para llegar a Grecia; si tenemos en cuenta que durante todo 2013 su número no llegó a los 7.000, y que hace sólo dos años –en 2012- fueron 2.531, puede que comencemos a atisbar la situación cada vez más dramática que afronta la región.