Políticos y periodistas de Italia reciben cartas con balas y amenazas de muerte

La policía está preocupada por una ola de amenazas y envío de cartas bomba contra funcionarios, periodistas y destacados políticos, incluyendo el primer ministro Mario Monti.

El primer ministro italiano Mario Monti, así como destacados políticos periodistas, han sido objeto en los últimos días de serias amenazas de muerte enviadas por grupos extremistas de izquierda por las drásticas medidas de ajuste impulsadas por el gobierno para tratar de calmar a los mercados ante la crisis de deuda pública. Los envíos parecen sumarse a recientes envíos de paquetes bomba a entidades bancarias y embajadas que mantienen preocupada a la policía de Italia.

Según informó el viernes la policía italiana, hasta ahora han sido interceptados una decena de sobres en una oficina postal de la región de Catanzaro, al sur de Calabria, conteniendo cada uno de ellos una bala y una carta firmada por un grupo que se autodenominaba «Movimiento Proletario Armado» que contenía varios insultos y amenazas por los recortes presupuestarios aprobados por el gobierno.

Por ahora no está claro quién está detrás de estas amenazas, ya que el grupo era totalmente desconocido para los investigadores. Además del primer ministro italiano, la ministra de Bienestar Elsa Fornero -una de las impulsoras del plan de recorte de pensiones en Italia-, el ex primer ministro Silvio Berlusconi y el líder del Partido Democrático Pier Luigi Bersani han sido algunos de los políticos a los que iban dirigidas las misivas, que fueron interceptadas al parecer antes de llegar a su destino.

Otras cartas iban dirigidas a los editores-jefe de importantes periódicos italianos, como el Corriere della Sera o La Repubblica. El lunes se interceptaban también envíos similares destinados a la ministra de Justicia Paola Severino y al alcalde de Roma, Gianni Alemanno.

Esta nueva ola de amenazas y envíos de cartas preocupa seriamente a la policía italiana, que ha visto como un grupo anarquista reivindicaba la responsabilidad por el envío de dos cartas bomba la semana pasada. La primera de ellas estaba dirigida al director ejecutivo del Deutsche Bank, pero pudo ser descubierta antes de que se abriera; la segunda sin embargo sí alcanzó su destino y le explotó en las manos al responsable de una oficina italiana de recaudación de impuestos, provocándole la amputación de un dedo y heridas en los ojos. Una tercera carta bomba fue descubierta el jueves en la misma oficina de recaudación de impuestos antes de que llegara a estallar.

Por otro lado el lunes aparecía en la embajada griega en París un paquete con remitente anónimo que contenía explosivos en su interior, y que parecía haber sido enviado también desde Italia.