crimen de Narin Güran

Novedades en el crimen de Narin: cadena perpetua para su madre y su familia

La fiscalía encargada de la investigación del horrible crimen de Narin Güran, la niña de 8 años desaparecida el 21 de agosto y cuyo cuerpo apareció oculto el 8 de septiembre en un río tras ser estrangulada, ha solicitado la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional para tres miembros de la familia de la menor, incluyendo su propia madre, a los que acusa de “homicidio voluntario” y de colaborar tanto en el propio asesinato como en la ocultación del crimen, cuyas motivaciones reales -al margen de las hipótesis con las que trabaja por la policía– por ahora siguen siendo un misterio.

Según informaron medios turcos, en el documento de 12 páginas de la acusación presentada por la Oficina del Fiscal Jefe de la República en Diyarbakır -la provincia donde se cometió el crimen- tras la investigación policial, se solicita una pena de cadena perpetua para la madre de Narin, Yüksel Güran, para su hermano mayor Enes Güran (de 18 años de edad), para su tío Salim Güran, y para uno de los vecinos del pueblo donde vivía la niña (Tavşantepe), Nevzat Bahtiyar, a quien supuestamente su tío Salim entregó el cuerpo para que se deshiciera de él y lo arrojó en un río.

Las conclusiones de la investigación completada por la fiscalía han determinado, gracias a los registros de la posición de sus teléfonos móviles, que en el momento del asesinato los 4 principales acusados se encontraban en la vivienda donde vivía la niña, por lo que todo apunta a que actuaron conjuntantemente. Hasta ahora los tres familiares de la niña en prisión preventiva -su tío (principal acusado como autor material), su madre y su hermano mayor- han negado insistentemente su implicación en el crimen; pero la confesión de Nevzat Bahtiyar ha revelado que fue el tío de Narin, Salim, quien le entregó el cadáver a Bahtiyar para que se deshiciera de él diciéndole que la había matado.

Nuevas revelaciones sobre el asesinato

Según el documento de 12 páginas presentado por la fiscalía, fue uno de los hermanos de Narin, Baran Güran, quien en torno a las 20:43 del día de su desaparición alertó por primera vez a las autoridades de que la niña estaba desaparecida, con una llamada al teléfono 112. Sin embargo, mientras las operaciones de búsqueda se desarrollaban en la zona al día siguiente, Muhammed Kaya, un primo de Narin, dijo “haber encontrado unas zapatillas rojas de niña cerca de las tiendas donde se alojaban los inmigrantes sirios, pero dijo que olvidó notificárselo a las fuerzas de seguridad”, según explica la fiscalía en el texto. “Los miembros de la familia dijeron que las zapatillas pertenecían a Narin Güran sin ni siquiera preguntar por el número, e intentaron dirigir la investigación hacia los sirios que vivían en la zona trabajando los campos”, añade la fiscalía. 

No aclara sin embargo la investigación sobre el motivo tras el asesinato de Narin, limitándose el fiscal a expresar que los acusados “intentaron controlar el acto de asesinato, tras haber estrangulado a Narin Güran hasta la muerte por un motivo e intención indeterminados”, si bien en confesiones posteriores uno de los acusados, Nevzat Bahtiyar, dijo que Salim le entregó el cuerpo diciendo “He matado a esta niña porque vio que tenía una relación con Yüksel (su madre). Ahora eres mi cómplice, eres testigo”.

tío de Narin Güran, la niña desaparecida

Precisamente el hecho de que el tío de Narin, Salim Güran (hermano de su padre), fuese el jefe de aldea (muhtar) del pueblo de Tavşantepe, le llevó a usar su autoridad para tratar de conocer los avances de la investigación mientras la niña era buscada y a tratar de interferir en la misma, pero su comportamiento rápidamente levantó sospechas, según relata la fiscalía, que señala también las múltiples contradicciones en las declaraciones de la familia de Narin acerca de la hora a la que la niña había desaparecido y había sido vista por última vez, lo que enseguida llevó a la gendarmería a abordar el caso no como una desaparición, sino como un crimen en el que estaba implicada la familia de la menor.

También señala el documento presentado por el fiscal que en torno a las 21:00 horas del 24 de agosto -solo 3 días después de la desaparición de Narin- se desató un incendio en Tavşantepe sin que hubiera razones claras sobre sus causas, por lo que teniendo en cuenta que las condiciones meteorológicas eran de viento en calma y que en las proximidades del fuego estaban varios miembros de la familia de Narin, se concluyó que había sido provocado para intentar distraer y entorpecer la búsqueda de la niña, cuyo cuerpo aparecería el 8 de septiembre en un río cercano al pueblo.

El hecho de que la mayoría de los habitantes del pueblo donde vivía Narin tuviesen algún grado de parentesco, de que fuese vista por última vez -según grabaciones de las cámaras de seguridad- muy cerca de su casa, y de que no se registrase la llegada al pueblo de extraños o vehículos procedentes de fuera de la población, fueron también factores que llevaron a los investigadores a pesar desde el principio en una implicación de la familia de Narin.

La familia trató de entorpecer la investigación

Como jefe de aldea, Salim Güran -quien se encargaba de la gestión de las tierras de la familia- era también el cabeza del clan familiar, y por tanto dirigió desde el principio los esfuerzos para entorpecer la investigación y tratar de conducirla hacia pistas falsas, pese a que se hizo evidente para las fuerzas de seguridad que participaban en la búsqueda de Narin que, en varias ocasiones, Salim actuaba bajo un estado de nerviosismo y ansiedad.

No hay que olvidar además que los 4 principales acusados -su madre, su hermano mayor, su tío y Bahtiyar, este último vecino del pueblo y empleado de Salim- borraron tras el crimen todos los mensajes y registros de llamadas de sus teléfonos móviles sin que pudieran justificar el motivo, lo que levantó nuevas sospechas y condujo a que el 30 de agosto sus teléfonos y los de otros familiares fueran confiscados para ser examinados por una unidad especial de la gendarmería experta en cibercrímenes.

Yüksel, madre de Narin Güran

Ya bajo sospecha, cuando el 2 de septiembre la madre de Narin, Yüksel Güran, estaba siendo interrogada por una gendarme, y se le sugirió que dar toda la información posible ayudaría a encontrar a su hija, pese a que la niña aún estaba dada por desaparecida “ella actuaba como si estuviera prácticamente segura de que su hija estaba muerta. Aunque estaba disgustada por su hija, trataba de proteger a su hijo Enes (uno de los 4 acusados). Se mostraba ansiosa y decía cosas como “Quiero que encuentren a Narin. ¿Qué puedo hacer por mi hijo Enes?”, señala el pliego de la acusación.

Nuevas pruebas y evidencias

Los registros de telecomunicaciones han podido determinar, a partir de la posición de las señales de telefonía móvil, que Salim Güran, tío de la niña y principal sospechoso del asesinato, fue al río donde se encontró el cuerpo de la niña poco después de que fuese arrojado a sus aguas, lo que corroboraría no solo que había tenía conocimiento de que el cadáver de Narin había sido depositado allí tras habérselo dado a Bahtiyar -lo que continúa negando- sino que además trataba de comprobar que las pruebas del crimen hubiesen sido ocultadas. 

lugar donde se encontró el cuerpo de Narin Güran

Salim de hecho mencionaba en sus primeras declaraciones que la niña había desaparecido en torno a las 15:00, pero en días sucesivos cambió su versión para decir que su desaparición se había producido en torno a las 17:00 o 17:30, a fin de no levantar sospechas. No era el único: pese a que se ha determinado que el cuerpo de Narin fue abandonado en el río Eğertutmaz -a 1,5 km del pueblo- el 21 de agosto (es decir, el mismo día de su desaparición), las declaraciones contradictorias de la familia de Narin incluían menciones a que habían visto a la niña a las 17:00 horas, o incluso a las 18:40, lo cual era completamente imposible.

Es más, según relata la fiscalía, los miembros de la familia de Narin mantuvieron “frecuentes reuniones” durante las operaciones de búsqueda, mencionándose una discusión cerca de la casa familiar el día en que se encontró el cuerpo de Narin, en la que una prima de Narin, Melike Güran, dice a la multitud “Nosotros no hemos hecho nada” a lo que una tía de la niña responde “¡Todo el mundo lo sabe todo, no me hagas hablar!” dirigiéndose a Melek Güran, la esposa de Salim. Otras mujeres del pueblo dijeron en esa conversación cosas como “Si hubierais dicho la verdad, esto no habría ocurrido”, y hubo gritos contra la madre de Narin. 

Durante toda las operaciones de búsqueda e investigación a raíz de la desaparición de la niña, se mencionan informes de las fuerzas de seguridad que hablan de intentos de familiares de Narin por seguir a los gendarmes e investigadores para tratar de escuchar lo que decían, o distraer su atención. El documento presentado por la fiscalía de Diyarbakır llama la atención además sobre el hecho de que “es inexplicable que la familia denunciara a las autoridades la desaparición de su hija, que fue vista por última vez a las 15:11 del día del incidente, a las 20:43”, casi 6 horas después de no haber tenido noticias de ella en toda la tarde.

También señala al hablar sobre el crimen que el padre de Narin Güran, Arif Güran, sobre el que no se han presentado cargos y que se ha demostrado que el día del asesinato se encontraba fuera del pueblo, no fue informado en ningún momento por ningún miembro de la familia -incluyendo su esposa o sus hijos- sobre un hecho tan grave como la desaparición de su hija, hasta el punto de que se enteró horas más tarde gracias a un amigo de un pueblo cercano. “Si se tiene en cuenta que se ha concluido que casi todos los miembros de la familia borraron sus conversaciones, mensajes y grabaciones de WhatsApp del día del incidente” concluye la fiscalía, “se ha demostrado más allá de toda duda que los familiares eran conscientes de lo ocurrido desde el principio, y que llevaron a cabo grandes esfuerzos para evitar que se descubriese”.