Los rebeldes sirios se unen contra los grupos vinculados a Al-Qaeda

Quince grupos rebeldes sirios se han unificado con el objetivo de luchar tanto contra el régimen de Assad como contra los grupos islamistas vinculados con Al-Qaeda que pretenden imponer un Estado islámico en Siria.

Quince grupos rebeldes sirios que combaten al régimen de Bashar al-Assad, incluyendo el Consejo Militar Supremo del Ejército Libre Sirio (ELS), se han unido para formar un nuevo frente unido bajo la denominación «Frente de Rebeldes Sirios» (FRS), que pretende combatir tanto al gobierno de Damasco como a los grupos islamistas vinculados con Al-Qaeda que luchan en el país.

En un comunicado emitido, el FRS hizo un llamamiento al resto de facciones rebeldes a unirse al grupo, que incluye por ahora 17 batallones y una brigada del ELS, y cuyo objetivo declarado sería «derrocar al régimen de Al-Assad y proteger al pueblo y al país».

El coronel Qassim Saad Eddine, antiguo portavoz del ELS, afirmó que el nuevo Frente constituirá el «núcleo del futuro ejército sirio» una vez caiga el régimen de Assad. Eddine recordó además que el asesinato en julio del comandante del ELS Kamal Hamami por el Estado Islámico de Irak y el Levante, constituyó de facto una declaración de guerra de los islamistas.

El anuncio de la creación del nuevo Frente de Rebeldes Sirios se produce apenas un mes después de que varios grupos islamistas que combaten en Siria anunciaran la formación del bautizado como «Frente Islámico», con el objetivo de derrocar a Assad e instaurar en Siria un Estado islámico.

Los inspectores de la ONU confirman el uso de armas químicas

Por otro lado los inspectores de Naciones Unidas que investigan el posible uso de armas químicas en Siria confirmaban, en un informe hecho público el jueves, que además del ataque llevado a cabo en agosto a las afueras de Damasco en el que murieron cientos de personas hubo, al menos, otros cuatro ataques más a lo largo de este año.

Los expertos, liderados por el experto sueco Ake Sellstrom, examinaron un total de siete posibles ataques químicos, de los cuales en sólo dos de ellos no se encontraron pruebas suficientes para corroborarlos.

Dadas las limitaciones de su trabajo en Siria, los inspectores de la ONU no pudieron determinar si el empleo de armas químicas en estos lugares fue obra de las fuerzas gubernamentales o de los rebeldes que combaten al régimen de Assad.