Lluís María de Puig, nuevo presidente del Consejo de Europa

El socialista Lluís María de Puig declaró estar «muy satisfecho» por su elección como presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), afirmando que intentará representar «con la máxima dignidad» a España en este cargo, que ya ocuparon en su día José María de Areilza y Miguel Angel Martínez.

De Puig es profesor de historia y autor de numerosos libros y trabajos académicos y tras 25 años en el Congreso de Diputados, la pasada legislatura ha sido senador por la Entesa Catalana de Progrés. Actualmente es el presidente de la representación española -que integran doce diputados y senadores- y del grupo socialista.

En la votación de mañana, explica, será «candidato único» ya que cuenta no sólo con el respaldo de todos los miembros de su grupo, sino con el de los demás grupos. En el cargo sucederá a René van der Linden, quien tras cumplir con sus tres años de mandato no puede seguir al frente de la APCE. Sin embargo, el mandato de De Puig será de dos años, ya que los grupos políticos han acordado que puesto que el Consejo de Europa está integrado ya por 47 países es necesaria una mayor rotación.

Por otra parte, reconoce que el ser presidente de la APCE es «una responsabilidad» ya que tendrá como interlocutores a los jefes de Estado y de Gobierno, así como a ministros y dirigentes de los países miembros y de otros países.

Pero, añade, «también estoy contento por mi país, porque está muy bien que estemos algunos en las grandes instituciones». «Esto me satisface y voy a intentar representar a mi país con la máxima dignidad», añadió, e intentar, aprovechando que España ejercerá la presidencia del Comité de Ministros del Consejo de Europa durante seis meses a partir de noviembre de este año, «hacer alguna cosa importante también para nosotros».

En cuanto a los objetivos que se ha marcado para su mandato, dijo que trabajará sobre «el cambio climático, la defensa de la naturaleza y el desarrollo sostenible», y en particular, abogó por ver esta cuestión desde «la óptica de los Derechos Humanos» y de si «es un derecho humano que se preserve la naturaleza, que no se despilfarre el agua, que se evite el cambio climático».

Asimismo, añadió, también se centrará en la cohesión social, el diálogo intercultural -«en lo que el Consejo de Europa ya ha trabajado mucho»- y en la «buena vecindad», ya que, dijo, es necesaria una «política de acercamiento, diálogo y cooperación » hacia los países vecinos como Irak, Irán, Líbano o Asia Central y el sur del Mediterráneo.