Estambul, calles durante la pandemia

Las mascarillas podrían dejar de ser obligatorias en marzo

Preocupa el gran número de personas con sólo una dosis de la vacuna. La venta de mascarillas ha caído a menos de la mitad en Estambul.

Las mascarillas podrían dejar de ser obligatorias en marzo: eso es al menos lo que, según sostienen varios medios turcos en los últimos días, se estarían planteando las autoridades sanitarias del país euroasiático, que creen que en un mes la evolución de la pandemia de COVID-19 habrá mejorado lo suficiente como para que tanto la mascarilla como la distancia social dejen de ser necesarias.

La medida no se aplicará inicialmente a todos los ámbitos, sin embargo; las informaciones apuntan a que inicialmente, mascarilla y distancia social dejarán de ser obligatorias por ley en espacios públicos tales como parques o calles, así como en terrazas y otros espacios abiertos de restaurantes y cafeterías. Por contra, al menos de momento las mascarillas sí seguirán siendo obligatorias en lugares cerrados como centros comerciales, cines y teatros, y también en el transporte público, incluyendo autobús, tren o avión.

Incluso aunque se esté planteando el fin de la obligatoriedad de la mascarilla en ciertos ámbitos -siempre que los contagios por coronavirus caigan en las próximas semanas, como apuntas las previsiones- los expertos hacen hincapié en que personas de riesgo, tales como los mayores de 65 años o quienes padezcan enfermedades crónicas, deberán extremar las precauciones para evitar exponerse a contagios.

Preocupa el alto número de personas con sólo una dosis de la vacuna

Esta advertencia es especialmente importante si se tiene en cuenta que, de los 9 millones de personas mayores de 65 años que viven en Turquía, menos de la mitad -unos 4,5 millones- se han vacunado con la pauta completa, siendo este grupo de edad uno de los que más rechazan las vacunas.

Hasta la fecha, unos 53 millones de los 84 millones de habitantes que tiene Turquía se han puesto al menos dos dosis de la vacuna contra el coronavirus, y 27 millones han recibido al menos una tercera dosis de refuerzo. Pero sigue habiendo 31 millones de turcos con sólo una dosis de vacunación, que probablemente están desprotegidos frente al virus SARS-CoV-2, especialmente ante las nuevas cepas.

El propio ministro turco de Salud Fahrettin Koca afirmaba la semana pasada que el fin de la obligatoriedad de la mascarilla sería debatido durante la reunión del Consejo Científico prevista para estos días. Otra cuestión -dijo- es la de la obligatoriedad de los test PCR: “Queremos que sólo se hagan tests quienes tengan síntomas. Los infectados deberán usar mascarilla y guardar cuarentena”, declaró.

La venta de mascarillas cae en Estambul

Obligatorias o no, el hecho es que la venta de mascarillas faciales en grandes ciudades como Estambul no ha dejado de caer en los últimos meses, según afirman desde el sector farmacéutico de la ciudad más poblada de Turquía. “En los primeros días de la pandemia, teníamos problemas para encontrar mascarillas, y la demanda era enorme. Pero todo eso ha cambiado ahora. Solíamos vender 50 cajas de mascarillas; ahora, apenas vendemos entre 15 y 20”, declaró a la prensa Kübra Yılmaz, propietaria de una farmacia en Estambul.

Yılmaz considera que esto es consecuencia de una mayor confianza de la gente debido al avance de la vacunación, pero también de que los ciudadanos se han familiarizado con el riesgo del virus, y ahora adoptan menos precauciones. “La gente parece ser ahora menos precavida; muchos ya no se ponen la mascarilla en la calle”, cuenta.

Las opiniones en la propia calle, parecen divididas; desde quienes creen que la evolución de la pandemia hace innecesaria ya la mascarilla en la mayoría de las situaciones, hasta los más precavidos, que creen que debería seguir usándose durante un tiempo. Es el caso de Gülhadiye Gür, una mujer con problemas de riñón que en declaraciones al diario Hürriyet sostenía que la mascarilla debería ser obligatoria al menos durante un año más.

Hay muchas personas con enfermedades crónicas, pero a nadie le importa. La gente sólo sigue las normas sobre el uso de mascarilla en los autobuses. Los jóvenes especialmente, las ignoran”, se queja. Aysel Mert, otra residente de Estambul, es también de las que opina que las mascarillas son necesarias, y afirma que aunque dejen de ser obligatorias por ley, ella seguirá usando mascarilla. “La pandemia sigue ahí, y tengo miedo”, concluye.