Cientos de personas se concentraron el sábado por la tarde en la Plaza Taksim de Estambul para intentar entrar en el emblemático parque, que será abierto al público en las próximas horas.
La policía antidisturbios volvió a intervenir el sábado en la Plaza Taksim de Estambul para dispersar una concentración de cientos de personas que se habían reunido en el lugar para celebrar la sentencia conocida esta semana de un tribunal ordenando paralizar las obras en el área e intentar reocupar el parque Gezi, convertido en icono de las protestas contra el gobierno que recorrieron toda Turquía el pasado mes de junio.
La Plataforma de Solidaridad de Taksim y varias organizaciones afines habían convocado la manifestación para el sábado por la tarde, pese a las advertencias de las autoridades de que la protesta no estaba autorizada y que no se les permitiría entrar en el Gezi Park, que el gobernador de Estambul anunció esta semana que será reabierto el domingo o el lunes tras los trabajos de limpieza y replantación realizados en la zona.
Tras una advertencia lanzada a los manifestantes y pese a los intentos del vice presidente del CHP –principal partido de la oposición en Turquía- Gürsel Tekin, presente también en la concentración, por negociar con los agentes para evitar una confrontación, la policía comenzó a lanzar agua a presión y gas lacrimógeno para dispersar la protesta.
Tras esta primera intervención muchos de los participantes se dispersaron mientras que otros se reagruparon en la Avenida İstiklal, donde los enfrentamientos entre policía y manifestantes continuaron hasta altas horas de la noche. Más de medio centenar de personas fueron detenidas por la policía, según informó el diario turco Radikal.
Los accesos por metro a Taksim estuvieron interrumpidos durante varias horas mientras continuaron en İstiklal los choques entre activistas y antidisturbios, que fueron abucheados por muchos viandantes ajenos a la protesta, según publicó el diario turco Hürriyet.
Precisamente durante la concentración organizada en Taksim los manifestantes, armados con botellas de agua, organizaron una “pelea de agua” para simular y denunciar el uso por parte de los antidisturbios de cañones de agua, que según destapó la prensa turca durante las protestas del mes pasado la policía mezcla con agentes químicos similares a los del gas lacrimógeno para provocar irritaciones en la piel.
La protesta pretendía denunciar la situación en el Gezi Park, que sigue acordonado y cerrado al público desde que hace más de tres semanas la policía desalojara a los activistas acampados en él. Los organizadores de la manifestación del sábado afirmaron estar en su derecho de entrar en el parque, especialmente después de que hace pocos días se supiera que un tribunal administrativo de Estambul sentenció que los planes de remodelación tanto de Taksim como del Gezi Park deben paralizarse, argumentando que supondrían un daño para la identidad histórica y social del lugar y van en contra del interés general.
El gobernador de Estambul Hüseyin Avni Mutlu justificó por su parte la intervención del sábado advirtiendo horas antes de producirse que esta no había sido autorizada y era deber de la policía impedirla. “La legislación dice que es obligatorio solicitar a las autoridades un permiso (para una manifestación). Esto es ilegal.”, dijo Mutlu el sábado a los periodistas.
“Yo no puedo permitir una manifestación que no he autorizado previamente, no puedo actuar ilegalmente”, subrayó el gobernador, quien horas antes había anunciado que el Gezi Park se abriría el domingo o el lunes a más tardar. “Siempre hay pequeños grupos que buscan la confrontación con la policía”, añadió Mutlu.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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