Kirguistán afronta una nueva rebelión en el sur

El gobierno interino de Kirguistán afirmó ayer jueves que los seguidores del depuesto presidente Bakiyev habían tomada la sede del gobierno en la ciudad sureña de Osh.

El gobierno interino de Kirguistán afirmó ayer jueves que los seguidores del depuesto presidente Bakiyev habían tomada la sede del gobierno en la ciudad sureña de Osh, la segunda más grande del país, y que estaban concentrando sus fuerzas allí con el objetivo de recuperar el gobierno.
 
Omurbek Tekebayev, vice primer ministro del gobierno provisional, declaró que cientos de manifestantes habían intentado tomar el miércoles el parlamento de la capital del país, Biskek; al día siguiente, jueves, partidarios de Bakiyev tomaban la sede del gobierno en Osh, la segunda mayor ciudad del país y conocida popularmente como la «capital del Sur».
 
Tekebayev, que envió al lugar al ministro de Defensa Ismail Isakov para coordinar los esfuerzos por restaurar el orden y el control del gobierno en la zona, denunció que ambas acciones formaban parte de un plan coordinado por los partidarios del presidente depuesto para recuperar el poder y expulsar del gobierno al gobierno interino formado tras las revueltas populares del pasado mes de abril. Los seguidores del ex presidente Bakiyev tomaron la sede del gobierno en Osh tras una manifestación a la que asistieron un millar de personas.
Bakiyev abandonó Kirguistán el pasado mes de abril tras huir al sur del país -donde tiene a la mayoría de sus partidarios- después de que una revuelta popular por la subida de los precios tomara los principales edificios del gobierno, en una serie de protestas que se saldaron con al menos 85 muertos cuando la policía llegó a disparar contra la multitud. Poco después Bakiyev abandonó el país renunciando a recuperar el poder y se refugió en Bielorrusia.
 
Desde entonces, el gobierno interino surgido de las revueltas ha luchado por su reconocimiento internacional y por imponer su autoridad en toda la ex república soviética, especialmente en el sur del país, donde Bakiyev concentra a la mayoría de sus seguidores. Rusia y Estados Unidos apoyan al gobierno provisional, que ha prometido celebrar nuevas elecciones parlamentarias en octubre.