Japón teme una fusión nuclear y más de 10.000 muertos

Japón se enfrenta a la posibilidad de una fusión en dos reactores nucleares dañados por el terrible seísmo del viernes, cuya magnitud se ha recalculado en 9 grados en la escala Richter.

Japón se enfrenta a la posibilidad de una fusión en dos reactores nucleares dañados por el terrible seismo del viernes, cuya magnitud se ha recalculado en 9 grados en la escala Richter, y que podría haber causado al menos diez mil muertos según las últimas estimaciones.

La tercera mayor economía del mundo se enfrenta a un desastre de proporciones épicas, que ha dejado a más de un millón de personas sin agua ni electricidad y a varias localidades borradas del mapa. «El terremoto, el tsunami y el incidente nuclear han sido la mayor crisis a la que se ha enfrentado Japón en los últimos 65 años, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial», aseguró apesadumbrado el primer ministro japonés, Naoto Kan, en unas declaraciones televisadas este domingo a todo el país.

Mientras los expertos trabajan desesperadamente para evitar que el recalentamiento de las barras de combustible en los reactores afectados por el terremoto, después de que ayer se expulsara a la atmósfera gas radiactivo para reducir la presión y evitar un colapso fatal. El gobierno dijo que existía el riesgo de que explotara un edificio en el que se encuentra un segundo reactor nuclear, después de que se produjera una primera explosión el sábado en el mismo complejo, situado a 240 kilómetros al norte de Tokio.

En estos momentos el temor de las autoridades japonesas es que si no se consigue enfriar lo suficiente las barras de combustible del reactor nuclear, podría derretirse el contenedor que alberga el núcleo, o incluso explotar, lanzando material radiactivo al aire y generando una catástrofe atómica similar a la ocurrida en Chernobyl en 1986. Ya se ha creado un perímetro de seguridad de 20 kilómetros alrededor de la planta de Fukushima Daiichi, y de unos 10 kilómetros en torno a otra instalación nuclear cercana. Unas 140.000 personas han sido evacuadas del área y se está distribuyendo yodo entre la poblaicón para protegerla de los efectos de la radiación.

La agencia de noticias japonesa Jiji informó que la planta de TEPCO en Fukushima estaba bombeando masivamente agua marina al reactor número 2 para enfriar el núcleo y evitar la fusión, al igual que ya se estaba haciendo en los otros dos reactores de la central nuclear debido a que los sistemas de enfriamiento de la planta fueron dañados por el terremoto. Además la empresa TEPCO reconoció que los niveles de radiación en torno a la planta habían superado en al menos el doble los límites de seguridad, aunque sin suponer una «amenaza inmediata» para la salud humana.

Por otro lado el canal de la televisión pública japonesa NHK informó que por lo menos más de 10.000 personas podrían haber muerto a causa de la ola gigante provocada por el terremoto del viernes, que redujo localidades enteras a escombros, según informó un responsable de la policía local refiriéndose sólo a la zona más afectada. Casi dos millones de hogares están sin electricidad en el norte, donde se registran temperaturas muy bajas en estas fechas, y hay millón y medio de casas que no tienen agua corriente. La agencia de noticias Kyodo informó también que hay ya 300.000 personas evacuadas en todo el país. Las réplicas son constantes casi cada hora, muchas de ellas superando los 6 grados de intensidad.

La Agencia Meteorológica de Japón anunció también este domingo que la magnitud del terremoto del viernes fue de 9″0 grados en la escala Richter, y no de 8´9 como se había calculado en un principio. Esto convierte a este terremoto en el más fuerte que ha sufrido Japón desde que el país comenzó a llevar registros a finales del siglo XIX, y en uno de los peores ocurridos en todo el mundo.