Israel reanuda los planes para construir 1.000 viviendas en Jerusalén Este

Las autoridades israelíes anunciaron un plan para derribar decenas de casas palestinas en el barrio árabe ocupado de Jerusalén y construir 1.000 viviendas nuevas para los judíos.

Las autoridades israelíes anunciaron el lunes un plan para derribar decenas de casas palestinas en el barrio árabe ocupado de Jerusalén y construir unas 1000 viviendas nuevas para la población judía, aumentando la presión internacional sobre el Estado hebreo y alejando así aún más la posibilidad de un acuerdo de paz.
 
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, presionado por su aliado Estados Unidos, había pedido a la alcaldía de Jerusalén que suspendiera el proyecto denominado «Jardín del Rey» que pretende derribar varias viviendas en el barrio árabe de la ciudad para construir asentamientos judíos. La decisión fue duramente criticada por el gobierno estadounidense precisamente en un momento en que Washington luchaba por reanudar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.
 
Un portavoz del ayuntamiento confirmó sin embargo el lunes que el consejo de urbanismo de la ciudad aprobaría probablemente el proyecto, que construirá unas 1.000 viviendas a lo largo de 22 hectáreas en el vecindario de Silwan, en Jerusalén del Este, incluyendo además la demolición de unas 20 viviendas palestinas construidas sin permiso, mientras otorga licencias a otras 60 casas que Israel dice fueron construidas ilegalmente. Los palestinos afirman en su defensa que resulta imposible obtener permisos de construcción por parte del gobierno israelí para construir en el barrio árabe de Jerusalén.
El gobierno de Barack Obama ha pedido sin embargo públicamente a Netanyahu que no derribe viviendas palestinas, y varios líderes palestinos han descrito el proyecto como «un proyecto de colonización» y otro intento de Israel de consolidar su reclamación de toda Jerusalén, cuyo sector oriental capturó en la guerra de los Seis Días en 1967 y reclama para sí, algo que no está reconocido por la comunidad internacional. Israel de hecho considera a Jerusalén su «capital eterna e indivisible», mientras que la mayor parte de los países continúan considerando a la antigua capital administrativa del estado hebreo, Tel Aviv, como su auténtica capital.
 
Israel ya desató el malestar de su aliado estadounidense el pasado mes de marzo, cuando anunció durante una visita del vicepresidente Joe Biden un plan para construir 1.600 viviendas para judíos en Jerusalén Este. Tras numerosas presiones, el estado judío aseguró a Washington que la construcción en el asentamiento de Ramat Shlomo no comenzaría hasta dentro de dos años, como mínimo.