Ingresa en prisión la dueña de una guardería tras la muerte de un niño de 3 años

La propietaria de la guardería está acusada de tratar de eliminar pruebas tras la muerte el pasado 15 de agosto de Alperen Sakin, un niño de sólo 3 años al que el personal del centro olvidó durante 10 horas en el interior de un autobús a pleno sol.

La propietaria de la guardería está acusada de tratar de eliminar pruebas tras la muerte el pasado 15 de agosto de Alperen Sakin, un niño de sólo 3 años al que el personal del centro olvidó durante 10 horas en el interior de un autobús.

La propietaria de una guardería de la provincia de İzmir (Esmirna), al oeste de Turquía, fue arrestada el viernes acusada de los cargos de “muerte involuntaria” y “destruir evidencias de un crimen” tras la trágica muerte de un niño de tres años dentro de un minibús del centro, un hecho que ha conmocionado a todo el país.

El pasado 15 de agosto Alperen Sakin quedó abandonado en un descuido en el interior del minibús tras llegar a la guardería, ubicada en el distrito de Çiğli; después de pasar varias horas en el vehículo a pleno sol, los responsables de la guardería encontraron al niño inconsciente en su interior; pese a trasladarlo rápidamente a un centro médico, el pequeño no pudo recuperar la consciencia y falleció.

Ya entonces el padre del niño afirmó que los responsables de la guardería habían intentado encubrir el incidente mintiéndole sobre las circunstancias que rodearon la muerte de su hijo: “Primero dijeron que no pudieron despertarlo de su siesta para comer, pero hay varias contradicciones en sus declaraciones. Cuando todo sucedió eran las 18:30 de la tarde, y nadie estaba comiendo a esa hora”, dijo entonces Serkan Sakin, añadiendo que los médicos contaron que el niño ya estaba muerto cuando llegó al hospital.

“Después he sabido la verdad. Ellos olvidaron a mi hijo dentro del autobús durante al menos 10 horas. Ningún niño puede sobrevivir dentro de un vehículo sin agua ni comida, y durante las horas más calurosas del día en İzmir… ¿Cómo puede un conductor o un cuidador olvidarse de un niño? Es algo que no puedo entender”, recalcó el padre de la víctima.

En su testimonio inicial ante la policía, la propietaria de la guardería, Yurdagül İşgören, trató de cargar toda la culpa sobre sus empleados insistiendo en que simplemente era la propietaria del centro y que la encargada del mismo se encontraba de viaje cuando sucedió el incidente; İşgören negó cualquier responsabilidad por lo ocurrido y acusó al personal docente de no haber tomado las precauciones necesarias.

En un primer momento İşgören contó que habían encontrado al niño inconsciente cuando fueron a despertarle, una versión que también fue la que le trasladaron inicialmente al padre del pequeño; posteriormente sin embargo, la dueña de la guardería cambió su versión y dijo no saber nada acerca de lo que le había ocurrido al niño, y culpó a los profesores diciendo que deberían haberse dado cuenta de su ausencia.

Además de las contradicciones en su testimonio, la policía descubrió que İşgören robó las imágenes de las cámaras de seguridad del centro mientras estaba reunida con la desconsolada madre del niño, a quien İşgören mintió diciéndole que las cámaras no estaban operativas cuando la madre preguntó por las grabaciones de la guardería.

Inicialmente la policía detuvo tras la muerte del menor a dos personas, identificadas únicamente por las siglas T.İ. y D.K.; tras comparecer ante un tribunal, éste puso en libertad a una de ellas –que trabajaba como asistente en el autobús- pero ordenó el 17 de agosto el ingreso en prisión del conductor del minibús.

La inexplicable muerte del niño desató una oleada de indignación pública que llevó a numerosos padres que enviaban a sus niños a la guardería donde ocurrió todo a presentar denuncias y exigir el cierre del centro