La ayuda humanitaria ha comenzado a llegar a la capital de Haití, que se ha transformado en un gigantesco cementerio tras el terremoto.
La ayuda humanitaria ha comenzado a llegar a la capital de Haití, que se ha transformado en un gigantesco cementerio tras el terremoto que según agencias internacionales podría haber causado entre 50,000 y 100,000 muertos.
Cientos de miles de personas pasaron su segunda noche a la intemperie en Puerto Príncipe, sin agua ni luz. Decenas de miles se vagan por las principales calles de la capital del país más pobre de América, transformada en un enorme campo de refugiados con los principales edificios públicos derrumbados -incluído el Palacio Presidencial- y el propio presidente del país durmiendo en lo que queda del antiguo aeropuerto.
La Cruz Roja hizo una primera estimación de entre 45.000 y 50.000 personas muertas a causa del seismo y unos tres millones heridas o sin hogar. El temblor, que se produjo en la tarde del martes y tuvo una magnitud de 7.2 grados en la escala Richter, derrumbó cientos de edificios y muchas personas siguen atrapadas vivas bajo los escombros dos días después de la catástrofe. Miles de cadáveres y enfermos cubren las calles, sin un gobierno central incapaz de responder a la desgracia y con el hospital operativo más cercano a la capital a 100 km de distancia.
El derrumbe de las plantas eléctricas ha sumido además a Puerto Príncipe en una oscuridad total. Las comunicaciones, ya de por sí precarias, están totalmente cortadas. Y el traslado de heridos o de ayuda es casi imposible debido a que las calles están intransitables.
El primer ministro haitiano Jean Max Bellerive dijo que la cifra de fallecidos posiblemente supere los 100.000, mientras las autoridades reconocieron que han comenzado a enterra muchos cadáveres en fosas comunes. Muchos supervivientes buscan parientes o comida, otros escarban con sus propias manos en busca de personas sepultadas. Pero en la desolada capital de Haití no aparecen ambulancias, bomberos ni máquinas excavadoras. Tras el peor terremoto en 200 años, a los haitianos les falta todo, y algunos mueren de frío, de deshidratación o de heridas que podrían ser curadas fácilmente. Miles de supervivientes están tratando de huir hacia la frontera con la vecina República Dominicana, que teme ahora una ola humana de refugiados.
Numerosos países de todo el mundo y organizaciones humanitarias comenzaron ya a enviar alimentos, equipos de auxilio, médicos y hospitales de campaña para atender a las víctimas y rescatar a los atrapados en los escombros, colapsando el aeropuerto de Puerto Príncipe, cuya pista se ha convertido casi en el único vínculo -y la única posibilidad de ayuda- con el resto del mundo.
La desgracia se ceba una vez más con Haití, que antes de esta este terrible suceso ya ostentaba la renta per cápita más baja de toda América y tenía al 80% de sus 9 millones de habitantes viviendo en la pobreza.
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Editado y revisado por:

✅ Pablo Gómez
Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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