Grecia desesperada, pide ayuda a la UE y el FMI

Asfixiada por una deuda que cada vez está más claro que no podrá financiar por sí sola, Grecia tuvo que pedir finalmente el viernes ayuda a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Asfixiada por una deuda que cada vez está más claro que no podrá financiar por sí sola, Grecia tuvo que pedir finalmente el viernes ayuda a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, algo que el propio primer ministro Papandreu calificó como «una necesidad nacional».
 
La canciller alemana Angela Merkel, reticente desde el principio a cualquier plan de socorro a Grecia -no en vano su país será el principal aportador al fondo de ayuda griego-, se apresuró sin embargo a matizar que el mecanismo de ayuda acordado por la UE debería activarse sólo si se ve amenazada la estabilidad del euro, y exigió al gobierno heleno que presentara un plan de ajuste y unas cuentas «creíbles» en los próximos días si quiere ver la ayuda de sus socios europeos.
Alemania teme que el plan de ayuda a Grecia, que prevé préstamos de la UE por 30.000 millones de euros (8.400 millones del gobierno alemán) y otros 15.000 millones de euros del FMI, acabe animando a otros países altamente endeudados como Portugal, Irlanda o España a abandonar sus planes de ajustes ante la seguridad de que la UE acudirá en su ayuda. No obstante el gobierno español se apresuró a matizar que el de Grecia es «un caso especial» y que su deuda (que supuso el 53´2% del PIB de España en 2009) está «más de 20 puntos por debajo de la media europea», según declaró la ministra de Economía Elena Salgado.
Grecia acumuló en 2009 una deuda pública del 115´1% de su PIB, y debe devolver 30.000 millones de euros de aquí a finales de año sólo en concepto de pagos pendientes e intereses a sus acreedores. La falta de credibilidad en los mercados internacionales está obligando a Atenas a emitir sus bonos de deuda a un interés cada vez mayor, entrando en una espiral de endeudamiento creciente de la que parece que sólo la UE puede ayudarla a salir.
La presión ssobre Atenas aumentó aún más el jueves después de que la oficina europea de estadísticas (Eurostat) revelase que el déficit presupuestario griego en 2009 había sido mayor de lo anunciado. Ese mismo día los intereses del bono griego a diez años marcaban un nuevo récord histórico, situándose por encima del 8´7% y arrastrando al euro hasta su nivel más bajo en un año.